Miércoles, 9 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕

Voces de Santa Cruz

Tarantino, cinco veces en la butaca: la película de 1985 que casi nadie vio y que él no se saca de la cabeza

Quentin Tarantino reveló su obsesión por Fandango, la ópera prima de Kevin Reynolds con un joven Kevin Costner que recaudó 91.000 dólares en su estreno original y hoy sobrevive como objeto de culto.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · 9 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

En 1985, cuando todavía no existían los videoclubs desbordados ni las plataformas que hoy escupen películas a granel, una comedia road movie llegó a las salas de cine de Estados Unidos con la discreción de un suspiro: recaudó apenas 91.000 dólares y apenas duró una semana en cartelera. Se llamaba Fandango, estaba escrita y dirigida por Kevin Reynolds, y tenía como protagonista a un Kevin Costner de poco más de treinta años, antes de convertirse en la cara de Danza con lobos y de la América profunda que Hollywood iba a venderle al mundo en los años siguientes. La cinta sigue a cinco amigos que, el día de su graduación en 1972, se mandan una viaje por carretera por el desierto del sudoeste estadounidense como último ritual antes de asumir la vida adulta, entre estaciones de servicio, bares de ruta y la certeza de que nada volverá a ser igual después del verano.

Cinco funciones en siete días, y una certeza que se arrastró durante décadas

Décadas después, en una charla con la revista Vanity Fair, Quentin Tarantino se sentó a repasar películas que lo habían marcado y terminó confesando una pequeña obsesión personal que, según cómo se mire, habla tanto de su paladar cinematográfico como de su manera de entender el oficio de actor. “Es una de las mejores óperas primas de la historia del cine”, sostuvo, sin reparar demasiado en que esa definición suele reservarse para films muy distintos al de Reynolds. Y completó, casi como si se sorprendiera a sí mismo al recordarlo: “La vi cinco veces en el cine, ¡y solo estuvo en cartelera una semana!”. La imagen es casi de culto en sí misma: un Tarantino joven, antes de Reservoir Dogs y de Pulp Fiction, peregrinando a ver la misma película mientras esta se caía de las salas.

“La señal de un actor realmente genial es que, después de ver su actuación, quieres actuar como él. Quería vestirme como Kevin Costner. Empecé a hablar como Kevin Costner. Quería ponerme un esmoquin mugriento y dormir y orinar y vomitar y beber y sudar en un coche cruzando el desierto. Hizo que un esmoquin mugriento parezca lo más guay del mundo.”Quentin Tarantino

Un director al que Tarantino le vio futuro de Kubrick

El entusiasmo de Tarantino no se agotó en Costner. Por los años noventa llegó a ubicar a Reynolds como el futuro Stanley Kubrick de su generación, un pronóstico enorme para un realizador cuyo mayor éxito de público terminaría siendo, pocos años después, Robin Hood, príncipe de los ladrones, en 1991, precisamente con el mismo Costner como protagonista. La carrera posterior de Reynolds no terminó de confirmar ese destino de autor de culto que le había augurado Tarantino: pasó por Waterworld en 1995, una superproducción acuática que fue un infierno de producción y de relaciones entre director y estrella, aunque ambos hicieron las paces con el tiempo.

  • Reynolds y Costner volvieron a coincidir en la miniserie Hatfields & McCoys, un western televisivo que reavivó la química entre ambos.
  • El compromiso con ese proyecto fue el motivo por el que Costner rechazó un papel en Django desencadenado, la película de Tarantino que finalmente reunió a ese personaje con otro actor.
  • Fandango, mientras tanto, conserva su condición de película de culto para los espectadores que la descubren de rebote, casi siempre fuera de cualquier circuito masivo.

Yo confieso que nunca había visto Fandango antes de leer esta nota, y que ahora me quedó picando la curiosidad de hacerme esa misma peregrinación que se hizo Tarantino hace cuarenta años, aunque ya sin cines que la proyecten y resignado a buscarla por algún rincón del streaming. Me gusta imaginarlo a él, jovencísimo, entrando cinco veces en una semana a la misma sala, seducido por un tipo con esmoquin mugriento cruzando el desierto, y me gusta todavía más pensar que, a veces, las películas que casi nadie ve en el momento exacto son las que después se quedan a vivir en la cabeza de alguien que después cambia el cine.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo