Martes, 15 de septiembre de 2026
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Voces de Santa Cruz

Tini Stoessel rompió el silencio desde el escenario en El Salvador y contó cómo transita una depresión diagnosticada

En medio de su gira FUTTURA, la cantante argentina detuvo el show para hablar con el público sobre su salud mental, vincularla con el proceso creativo de Un mechón de pelo y dejar un mensaje directo a quienes atraviesan situaciones similares.

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Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · 15 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Hay algo que se viene repitiendo desde hace un tiempo en los escenarios de Latinoamérica y que en 2024, cuando Tini Stoessel editó Un mechón de pelo, empezó a quedar cada vez más explícito: la decisión de usar la música como vehículo para hablar de lo que duele por dentro. La semana pasada, en El Salvador, en el marco de su gira FUTTURA, la artista eligió hacer una pausa en su propio show para contar algo que hasta ahora solo había deslizado en entrevistas, y que esta vez dijo mirándole la cara al público, micrófono en mano, con el Estadio Cuscatlán como testigo.

Yo pasé por un proceso que se llama depresión diagnosticado, y a día de hoy sigo con psiquiatra, con psicóloga, lanzó desde el escenario. La frase cayó como un balde de agua fría en medio de un recital que venía con la lógica de cualquier show pop: coreos, luces, miles de celulares en alto. Pero Tini se corrió de ese libreto un rato y se quedó ahí, parada frente a la gente, hablando de algo que hasta no hace demasiado tiempo era un tema del que nadie quería hacerse cargo en una industria que suele pedirle a sus protagonistas que estén siempre enteros, siempre sonrientes.

El disco como espejo de lo que le estaba pasando

La cantante vinculó ese proceso con la grabación de Un mechón de pelo, el álbum que editó en 2024 y que, según sus propias palabras, le generó más dudas que certezas en su momento. No sé si miedo, pero evidentemente no era algo a lo que yo estuviera acostumbrada a exponer, a decir, explicó sobre la decisión de publicar un material tan personal, en el que cada tema parece estar atado a una experiencia íntima que durante mucho tiempo quedó guardada fuera del alcance de la prensa y del público.

Lo que está contando Tini no es un hecho aislado: forma parte de un proceso que ella misma vinculó con la producción del disco y con el equipo que la rodea desde hace años. Ahí aparecen sus amigas de toda la vida, su equipo de prensa que la acompaña desde hace rato y, sobre todo, el público, al que nombró como uno de los sostenes principales de su recorrido. A día de hoy sigo con mis amigas de toda la vida, con mi equipo de prensa que me acompaña hace muchos años y con todos ustedes, dijo, con la voz todavía un poco contenida después del desahogo.

“Dejar estas versiones de uno mismo para convertirse en una diferente, pero de alguna manera poder convertir esos dolores en entendimiento, en aprendizaje, en algo que no querés que se vuelva a repetir en su vida, es muy valiente.”Tini Stoessel, desde el escenario en El Salvador

Un mensaje directo a quienes la están pasando mal

Después de agradecer y de explicar, Tini eligió terminar ese tramo del show con un mensaje pensado, sobre todo, para la gente que en ese momento estaba en la tribuna o frente a una pantalla pasándola mal sin saber cómo pedir ayuda. Creo que hablar de salud mental para muchas personas quizás sigue siendo un tabú, pero es una realidad e importante para todos nosotros, sostuvo, y enseguida fue más tajante: Hay que adentrarse en ese mundo, aunque cueste, e intentar estar mejor.

Yo estuve ahí, del lado de adentro del recital, y te juro que ese momento se sintió distinto al resto de la noche. Se cortó un poco la lógica del show, bajó la música, se apagaron las luces altas y quedó Tini sola frente a la gente, hablando con la misma sencillez con la que uno habla cuando está contando algo muy propio. Se notaba que no era un texto ensayado para quedar bien: era alguien poniendo el cuerpo para decir lo que le pasa, en un idioma que la propia industria no siempre habilita. Y eso, más allá de la enfermedad y del disco, es lo que terminó pesando: que una chica de veintipocos años, nacida en la calle Bartolomé Mitre de Buenos Aires, criada entre castings y escenarios, haya decidido plantarse en un estadio lleno para decirle a miles de desconocidos que pedir ayuda no es debilidad, sino la manera más honesta que encontró de seguir adelante con su vida.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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