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Domingo, 18 de octubre de 2026
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Voces de Santa Cruz

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Toto, el nene de MasterChef Junior que le pidió al público que frene con el odio online

El participante de nueve años se quebró en un video al leer los mensajes negativos que recibió después de su debut en el reality; su madre explicó que él no maneja redes sociales y que esperaba encontrar aliento, no críticas.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · · 5 min de lectura
Toto, el nene de MasterChef Junior que le pidió al público que frene con el odio online

Arrancamos por el principio, porque la historia lo merece: en 2025, cuando todavía se discute cuánto de la vida se puede mostrar en televisión y cuánto debe quedar en la intimidad de las familias, un chico de nueve años se sentó frente a una cámara con la cara empapada en lágrimas y dijo algo que todavía me resuena. Soy Celeste Almonacid, de Cultura y patrimonio, y esta nota es sobre Toto, el participante de MasterChef Junior que protagonizó una escena que abrió un debate incómodo sobre los límites del escrutinio público cuando el protagonista es un nene.

El episodio se emitió este mes y lo que pasó en la pantalla fue una devolución de jurados que tensó a dos equipos de chicos de nueve años. Cuando el conjunto fue cuestionado por la hamburguesa que habían presentado, Toto mencionó que su compañera Ámbar había sido quien la había preparado en la cocina del programa, ese set enorme con hornos de acero inoxidable, campanas de cocina industrial y mesadas blancas que la producción monta para los realities de cocina. La aclaración fue al paso, en medio de la devolución, pero la frase quedó flotando en el aire y la cámara se fue a la cara de Ámbar, que se quebró y dijo que temía quedar eliminada.

Un video, un llanto y un pedido de disculpas

Lo que vino después fue lo más crudo: en una cuenta de Instagram administrada por la madre, apareció un video de Toto mirando fijo a cámara, con la voz cortada por el llanto, diciendo textualmente: "Me están heateando y la verdad que me está afectando mucho". Y agregó, mientras hacía un gesto con sus dedos para señalar que detrás del recorte de un reality hay alguien de carne y hueso: "Yo ya le pedí disculpas a Ámbar, pero si no se hizo público, me gustaría pedirle disculpas ahora. Acá detrás hay una persona".

“Me están heateando y la verdad que me está afectando mucho. Yo ya le pedí disculpas a Ámbar, pero si no se hizo público, me gustaría pedirle disculpas ahora. Acá detrás hay una persona.”Toto, participante de MasterChef Junior, en un video difundido en redes sociales

La palabra hate, que se usa tal cual en español rioplatense para nombrar los comentarios agresivos en redes, le entró al nene de lleno y sin anestesia. Sus padres son quienes manejan las cuentas creadas para el ciclo, porque Toto todavía no tiene acceso propio a las plataformas digitales. Sin embargo, el chico les pidió ver las reacciones del público a su debut en el programa: quería leer qué se decía de su paso por la pantalla chica, esperaba encontrar mensajes lindos, aliento, devolución amable. Lo que encontró fue otra cosa, y eso lo derrumbó.

La palabra de la madre, pieza clave para entender el contexto

La madre del nene tomó la palabra en la misma cuenta y escribió algo que ayuda a leer la escena sin la lupa cruel de las redes: "Quiso ver la repercusión de su participación en Instagram, muy alegre, esperando ver mensajes lindos. Y cuando vio que no, me pidió enviar ese mensaje". También aclaró que Toto tiene Altas Capacidades Intelectuales, conocidas como AACC, y que esa condición, sumada a los nervios propios de debutar en un formato de esa magnitud, influyó en cómo manejó la situación frente a las cámaras y frente al peso de la devolución de los adultos.

  • Toto tiene nueve años y no maneja redes sociales por sí mismo; las cuentas las administran sus padres, creadas específicamente para el programa.
  • Él había pedido disculpas a Ámbar en privado antes de que el episodio se emitiera, según confirmó la madre.
  • Según la familia, durante la grabación el nene se acercó a darle un abrazo a Ámbar mientras ella lloraba y le dijo palabras lindas, pero esa parte no formó parte del recorte final.

La escena también dejó al descubierto algo que los realities de cocina y de talentos suelen esconder: lo que no se emite. La madre fue terminante al señalar que el abrazo y las palabras de consuelo de Toto hacia su compañera quedaron afuera de la edición y, por lo tanto, afuera del relato que millones de personas formaron a partir de lo que vieron. Lo que se viralizó fue un fragmento, y un fragmento, cuando el protagonista tiene esa edad, puede hacer mucho daño.

La pregunta que sobrevuela el debate

El video de Toto partió las aguas: hubo quien salió a bancar a la familia con mensajes de apoyo y hubo quien, aun después del pedido del nene, siguió descargando críticas en la misma dirección. El episodio reavivó un debate que cada vez que un formato de televisión pone a chicos en primer plano vuelve a la mesa: ¿dónde está la línea entre opinar sobre un programa y atacar a un niño que recién debuta en la tele?

Se me ocurre, mientras cierro esta nota, que la pregunta no es nueva pero tampoco deja de ser urgente. Un nene de nueve años que se quiebra en cámara porque leyó que lo estaban heateando es, como mínimo, una señal de que algo está funcionando mal en la cadena que va de la pantalla a las redes y de las redes a la mesa familiar. Yo sentí, mientras leía la transcripción del video, una mezcla de incomodidad y ternura: incomodidad por la dureza de los comentarios y ternura por la lucidez de un pibe que, con nueve, pudo poner en palabras algo que muchos adultos no se animan a decir, que detrás de un recorte hay una persona. Si algo nos deja esta escena, y creo que es lo más importante, es la necesidad de mirar con cuidado qué se comenta, cómo se comenta y, sobre todo, a quién se dirige la palabra cuando el otro lado de la pantalla es, todavía, un niño.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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