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Martes, 6 de octubre de 2026
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Voces de Santa Cruz

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Treinta años de La momia: la aventura que volvió a enamorar a los argentinos en la pantalla grande

La película de Stephen Sommers con Brendan Fraser y Rachel Weisz, estrenada en 1999, recuperó al monstruo clásico de Universal y le sumó acción, terror y romance en partes iguales. Un repaso por la trilogía que marcó a toda una generación de espectadores.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · · 3 min de lectura
Treinta años de La momia: la aventura que volvió a enamorar a los argentinos en la pantalla grande

En 1999, las salas de cine argentinas todavía funcionaban como punto de encuentro obligado para las familias y los grupos de amigos que buscaban pasar un buen rato. Fue en ese contexto donde llegó La momia, una producción de Stephen Sommers que rescató al monstruo clásico de Universal y lo metió de lleno en una aventura de acción, terror y romance que terminó conquistando al público de acá y de casi todo el mundo. La película, protagonizada por Brendan Fraser y Rachel Weisz, cumplió treinta años y sigue siendo recordada como una de las apuestas más queridas del género.

Un comienzo en las arenas de Egipto

La historia arranca con una expedición a unas ruinas egipcias, punto de partida de un relato que combina una búsqueda arqueológica con una amenaza sobrenatural y una relación romántica entre sus protagonistas. Fraser interpreta al aventurero Rick O'Connell, mientras que Weisz encarna a la egiptóloga Evelyn Carnahan. Ambos llegan a Hamunaptra con la expectativa de encontrar vestigios desconocidos, y allí descubren la tumba de Imhotep, un sacerdote sobre el que pesa una antigua maldición. Su regreso como momia transforma la exploración en un enfrentamiento con un peligro que alcanza al mundo entero.

La propuesta de Sommers recupera al monstruo clásico de Universal dentro de una película orientada a la aventura. El terror forma parte de la trama, pero comparte espacio con las escenas de acción y el vínculo entre Rick y Evelyn. La amenaza de Imhotep funciona como el motor que reúne esos componentes a lo largo del relato, y le da a la historia ese ritmo que no decae nunca y que tantos espectadores celebraron en su momento.

Las tres películas que completaron la saga

  • La momia (1999): la entrega original, dirigida por Stephen Sommers, que presenta a Rick y Evelyn y establece el cruce de géneros que define esta versión del personaje.
  • El regreso de la momia (2001): la secuela que profundiza la relación entre los protagonistas y los enfrenta a nuevas amenazas sobrenaturales en el mismo universo.
  • La momia: La tumba del emperador Dragón (2008): el cierre de la trilogía, con un cambio de elenco en los papeles centrales y un desplazamiento del conflicto hacia el Lejano Oriente.

Entre sus referencias aparece el cine de Indiana Jones, especialmente por la mezcla de exploración, riesgos y romance que supo construir Steven Spielberg en sus películas. En La momia, esa combinación se articula alrededor de dos personajes con perfiles bien diferentes: un hombre de aventuras práctico y resuelto, y una especialista en el antiguo Egipto más cerebral y torpe en los arranque físicos. Sus conocimientos y experiencias confluyen ante el hallazgo que pone en marcha el conflicto, y de esa química nace buena parte del encanto que la película sigue teniendo.

Yo recuerdo haber visto La momia en una sala de un centro comercial de Buenos Aires, en una de esas funciones de sábado a la noche con pochoclo y amigos, y haber salido comentando cada escena con la misma emoción con la que uno habla de un partido de fútbol. La mezcla de risas, sustos y momentos de ternura entre los protagonistas la convirtió en una de esas películas que uno puede ver varias veces sin aburrirse, y que con el paso del tiempo se transforman en un pequeño patrimonio compartido por toda una generación que creció entre los años noventa y la primera década del dos mil.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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