Viernes, 25 de septiembre de 2026
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Voces de Santa Cruz

Tres clásicos del cine vuelven al catálogo de Filmin y sirven de puerta de entrada a una selección que abarca casi un siglo de historia

La pasión de Juana de Arco, ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú y El padrino encabezan una recorrida por géneros, décadas y estilos que el servicio ofrece para volver a mirar o descubrir películas fundamentales.

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Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · 25 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

En 1928, cuando el cine todavía era mudo y la mayoría de los espectadores se asomaba a las salas para ver comedias o melodramas, un director danés llamado Carl Theodor Dreyer decidió rodar una película entera a base de primeros planos y rostros desencajados. Aquella obra, La pasión de Juana de Arco, terminó convertida en una de las experiencias más intensas de la historia del séptimo arte y, casi cien años después, vuelve a estar disponible en el catálogo de Filmin, una plataforma que suele moverse entre el cine de autor, el clásico restaurado y la rareza de culto.

Esa película forma parte, junto con ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú y El padrino, de una selección que la plataforma puso en marcha para ordenar un catálogo extenso y, a primera vista, algo laberíntico. La idea es simple y a la vez muy útil: tomar tres títulos conocidos, de directores y épocas muy distintas, y usarlos como puerta de entrada a un recorrido más amplio que incluye dramas, sátiras, comedias, westerns, cine negro y ciencia ficción.

Un juicio, un botón rojo y una familia que se devora a sí misma

La pasión de Juana de Arco reconstruye el proceso contra la figura histórica de Juana de Arco y lo hace desde el género del drama de tribunales, con Maria Falconetti como protagonista absoluta, secundada por Eugene Silvain, Maurice Schutz, Michel Simon y un joven Antonin Artaud. La apuesta visual de Dreyer privilegia los rostros hasta convertirlos en el verdadero campo de batalla de la película: el dolor, la fe y la intolerancia se leen en las líneas de expresión más que en los diálogos, que en esta versión ni siquiera existen.

¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, en cambio, llega desde 1964 y se instala en un registro completamente distinto. Stanley Kubrick, con la colaboración del escritor Peter George, eligió la sátira para hablar de algo que en plena Guerra Fría no era un chiste: el miedo a que un error humano o un militar demasiado entusiasta terminara apretando el botón que desencadenara un ataque nuclear. Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, James Earl Jones y Keenan Wynn componen un reparto brillante que se mueve entre el gag y la pesadilla.

El padrino, por su parte, es la pieza que abre la puerta al cine de Francis Ford Coppola y, por extensión, a todo un capítulo del cine estadounidense de los años setenta. Al Pacino, Marlon Brando, Robert Duvall, James Caan y Diane Keaton encabezan un elenco que se volvió parte de la memoria colectiva. Más allá de la historia de la familia Corleone, la película trabaja una reflexión sobre el sueño americano y lo hace con una puesta en escena que se luce en los contrastes de luz y en una representación de la violencia tan estilizada como brutal.

La selección permite entonces armar la propia maratón por género, por director o por elenco, y eso es lo que vuelve interesante al catálogo: no se trata solo de juntar películas famosas, sino de proponer un mapa para circular por ellas. Está el que quiere volver a ver El padrino por décima vez y está el que nunca se animó con Dreyer y necesita un empujón para descubrir por qué esa imagen borrosa de una mujer rapada sigue golpeando casi un siglo después.

Yo confieso que entré a esta nota por Kubrick y terminé quedándome con la descripción del expresionismo alemán de Fritz Lang, que siempre me hace pensar en esas ciudades dibujadas con sombras y chimeneas que parecen dentaduras. Mientras escribía, me di cuenta de que la mejor manera de recomendar un catálogo así no es ordenarlo por ranking, sino por estado de ánimo: hoy quiero reirme con miedo atómico, mañana quiero llorar con un juicio del siglo XV y pasado quiero ver a Marlon Brando mover un dedo y que se me erice la piel. Para eso, justamente, sirven estas selecciones.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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