Tres movimientos en casa para no perder la autonomía después de los 60
La rutina que populariza la entrenadora Denise Austin apunta a sostener la fuerza de piernas, brazos y abdomen con una silla, una mesa y algo de constancia, y se inscribe en una tendencia creciente de ejercicios sin equipamiento para personas mayores.

Me abre la puerta Norma, 67 años, en una casa de planta baja donde la luz entra tibia por el patio. Mientras me acomoda en la silla del living me cuenta, sin que se lo pregunte, que el año pasado estuvo a punto de caerse dos veces al levantarse del sillón y que desde entonces se propuso no volver a hacer ese gesto en automático, sino pensarlo. Esa idea, la de recuperar el control sobre movimientos que parecen simples pero que con los años empiezan a fallar, es el corazón de la rutina de tres ejercicios sin pesas que la entrenadora estadounidense Denise Austin viene difundiendo y que está pensada para personas mayores de 60 que quieren sostener fuerza y equilibrio en su propia casa, sin gimnasio y sin aparatología.
La propuesta se apoya en una premisa conocida por los especialistas en gerontología y en medicina del deporte: la pérdida de fuerza, de movilidad y de estabilidad rara vez llega de golpe. Lo que suele ocurrir es que tareas cotidianas como levantarse de una silla sin apoyar las manos, caminar sin perder el equilibrio o incluso incorporarse desde el piso empiezan a costar cada vez un poco más, hasta que un día la persona lo nota y piensa que ya no puede. Trabajar esos puntos antes de que se transformen en un problema es el eje de cualquier plan destinado a preservar la autonomía, y hacerlo con elementos que cualquiera tiene en el living forma parte de un enfoque de bajo umbral que facilita la adherencia.
La rutina paso por paso
- Toques de glúteo frente a una silla: parado con los pies al ancho de las caderas, se desciende como para sentarse con la espalda recta y los brazos extendidos al frente para equilibrarse, se toca apenas el asiento con los glúteos y se vuelve a subir. Trabaja piernas y glúteos, que son la base de la estabilidad corporal, y puede graduarse desde apoyarse por completo hasta apenas rozar la silla.
- Flexiones elevadas sobre una superficie alta: manos apoyadas al ancho de los hombros sobre una mesa, un banco firme o el respaldo duro de un sofá, codos flexionados para acercar el pecho al apoyo y brazos estirados para volver a la posición inicial, con el abdomen activo todo el tiempo. Refuerza pecho, hombros, brazos y la capacidad de empuje, clave para impulsarse desde una silla o para estabilizarse si uno se desestabiliza.
- Vacío abdominal y abdominales en V sentado: recostado el torso unos 45 grados sobre una silla, con los pies despegados del piso y las rodillas flexionadas, se acercan las rodillas al pecho mientras el torso avanza y luego se estiran las piernas hacia adelante mientras el tronco vuelve a inclinarse. Se recomiendan unas 20 repeticiones y, al final, sostener la posición durante 20 segundos. El foco está en el abdomen y el core, con impacto directo en la postura, en la protección de la columna y en la coordinación general del cuerpo.
Lo que me interesa de esta secuencia, y lo que conversé con Norma mientras le mostraba los movimientos, es que los tres gestos replican, de manera controlada, acciones de la vida diaria. Sentarse y pararse, empujar para levantarse, controlar el tronco al inclinarse son habilidades funcionales, no ejercicios pensados para un atleta, y por eso mismo su transferencia a la autonomía es inmediata. La entrenadora suele remarcar que el secreto está en la constancia y en la graduación: quien nunca hizo actividad puede empezar apoyándose en la silla, y quien ya tiene entrenamiento puede reducir el apoyo hasta tocar y volver.
Antes de despedirme, Norma me pregunta con una media sonrisa qué espero yo de una rutina así. Le respondo lo que creo, y lo que me parece más honesto: que a los 67 pueda seguir levantándose del sillón sin pensarlo, cruzar la calle sin mirar el cordón como un obstáculo y acostarse y levantarse de la cama sin que el cuerpo le recuerde cada articulación. Si dentro de unos meses me vuelve a abrir la puerta y me cuenta que ya no se acuerda de la última vez que estuvo a punto de caerse, entonces estos tres movimientos habrán cumplido, en su living, exactamente lo que prometen en el papel.
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