Viernes, 28 de agosto de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕

Voces de Santa Cruz

PortadaVida

Un museo sin carteles en el corazón de la Quebrada: la apuesta silenciosa de Lucio Boschi

A 2.700 metros de altura y frente a Tilcara, el Museo Entre los Cerros reúne a grandes de la fotografía latinoamericana, forma a jóvenes del interior y funciona sin un solo cartel en la ruta.

MM
Marta MansillaSociedad y salud · 27 DE AGO DE 2026 · 4 min de lectura

Lo conozco a Lucio Boschi desde hace algunos años, así que cuando me pidió que lo acompañara hasta su museo en la Quebrada de Huichaira no me sorprendió el camino: ripio que sube, curvas que se abren contra los cerros y, en algún punto, una casa de adobe que parece haber estado ahí desde siempre. Esa casa es el Museo Entre los Cerros, el MEC, un espacio dedicado por entero a la fotografía argentina y latinoamericana que funciona sin un solo cartel sobre la ruta 9 que lo conecta con Tilcara. Y eso, me dijo Lucio apenas bajé del auto, no es un descuido: es una decisión.

Una casa de barro que se volvió museo

Boschi tiene 60 años, nació en la provincia de Buenos Aires y llegó al norte siguiendo la quebrada del río Huichaira, como me contó aquella tarde mientras caminábamos por la sala principal, donde la luz entra por las ventanas de adobe y se va corriendo lentamente por las paredes a medida que pasan las horas. Primero levantó la casa, después el museo, en 2012, y en los papeles no figura como un edificio: forma parte del paisaje. Esa arquitectura de tierra es la primera explicación de por qué la colección se ve como se ve: las fotografías dialogan con la montaña, con el viento que se cuela y con el silencio de un pueblo chico de la Puna jujeña.

Para armar la colección permanente, Boschi recurrió a cartas enviadas a colegas y a contactos de galerías y coleccionistas que había cultivado durante años de trabajo internacional. Todos, según me repitió varias veces, le respondieron que sí. Por las salas del MEC pasan hoy obras donadas de Marcos López, Graciela Iturbide, Martín Chambi, Alessandra Sanguinetti, Irina Werning y Rodrigo Abd, entre otros nombres fuertes de la fotografía regional. No es una selección caprichosa: está armada con el oído de alguien que miró mucho antes de hablar.

Sin publicidad, pero con público

Al principio, me dijo Lucio entre mate y mate, no llegaba nadie. Él eligió no promocionar el lugar, convencido de que el público tenía que descubrirlo por cuenta propia. Los primeros visitantes fueron los chicos de la escuela vecina; después aparecieron guías locales, grupos de fotógrafos y, con el tiempo, curadores y directores de museos internacionales de primer nivel. Hoy el MEC ofrece más que una colección: tiene biblioteca, talleres, residencias artísticas y un programa gratuito de formación orientado a jóvenes fotógrafos de las provincias del norte y de otros puntos del país.

  • Colección permanente de fotografía argentina y latinoamericana reunida por donación directa de los autores.
  • Biblioteca y archivo fotográfico a disposición de investigadores y visitantes.
  • Residencias artísticas para fotógrafos que quieran producir en la quebrada.
  • Programa gratuito de formación destinado a jóvenes de las provincias.
  • Funcionamiento como punto de encuentro para la comunidad local de Huichaira.
“Si pongo un cartel en la ruta, viene el que viene por el cartel. Si no lo pongo, viene el que tiene que venir. Y la diferencia se nota.”Lucio Boschi, fundador del Museo Entre los Cerros

En una de mis visitas charlé con Mercedes Calpanchay, vecina de 52 años que vive a pocas casas del museo y que suele pasar por ahí cuando baja del trabajo en la huerta. Me contó, mientras mirábamos una foto de Graciela Iturbide colgada contra el adobe, que al principio le llamaba la atención ver autos con patentes de Buenos Aires, Córdoba o incluso del extranjero estacionados en la entrada del pueblo. Con el tiempo se acostumbró y hoy se enorgullece: dice que varios chicos del lugar, incluidos algunos de sus sobrinos, empezaron a fotografiar con una cámara prestada del taller del MEC y hoy exponen sus propias imágenes en la sala chica del fondo. Mercedes me dijo, antes de irse, que lo que más espera es que el museo siga abierto y que los jóvenes de la zona sigan encontrando ahí un lugar donde mirar y ser mirados.

Para quien quiera ir, conviene tomarse el tiempo que el lugar pide: las salas tienen bancos para detenerse, la luz natural cambia con las horas y el ritmo invita a caminar despacio. La referencia más práctica es la ruta 9 desde Tilcara, porque el GPS puede no estar actualizado en los tramos finales de los caminos del cerro. Y una recomendación de Lucio que vale la pena repetir: no buscar el cartel. Cuando el paisaje se abre y aparece la casa de adobe, ya se llegó.

MM
Marta MansillaSociedad y salud

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo