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Martes, 6 de octubre de 2026
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Voces de Santa Cruz

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Una Carrie con teléfono en el bolsillo: la reinvención de Mike Flanagan para una generación que nunca deja de mirar la pantalla

Summer H. Howell se pone en la piel de la protagonista de Stephen King en una miniserie de ocho capítulos que llega a Prime Video el 7 de octubre, con el acoso digital como motor de una historia que vuelve a preguntarse por la crueldad adolescente y los adultos que la miran de costado.

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Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · · 3 min de lectura
Una Carrie con teléfono en el bolsillo: la reinvención de Mike Flanagan para una generación que nunca deja de mirar la pantalla

Si uno repasa la historia del cine y la televisión, hay un puñado de personajes que cada tanto regresan, no porque la industria se haya quedado sin ideas, sino porque algo del mundo cambió y vuelve a hacer falta volver a contarlos. Eso me pasó al leer la noticia sobre esta nueva adaptación de Carrie: la novela de Stephen King publicada en 1974, que ya tuvo su mítica versión de Brian De Palma en 1976, una segunda película en 2002, un intento de remake en 2013 y hasta un musical en el medio. Ahora le toca el turno a Mike Flanagan, un director que ya demostró saber habitar el universo de King en El juego de Gerald, Doctor Sleep y La vida de Chuck, y que en televisión dejó dos piezas inquietantes como La maldición de Hill House y Misa de medianoche. Su Carrie llega como miniserie de ocho episodios a Prime Video el 7 de octubre, con Summer H. Howell como protagonista, y con un detalle que a mí, como adulta que todavía se estremece con la historia, me pareció la llave de toda la apuesta: la inclusión de las redes sociales en la trama.

Un reparto que reparte la mirada entre víctimas, verdugos y adultos a cargo

Alison Thornton y Josie Totah interpretan a dos estudiantes cuyos personajes participan del hostigamiento hacia Carrie White, esa chica que carga con una madre fanática religiosa, un cuerpo que despierta la curiosidad del pueblo y un poder telequinético que todavía no sabe nombrar. Del lado de los adultos, Amber Midthunder encarna a una profesora del instituto Thomas Ewen y Matthew Lillard, a quien muchos recordarán por Scream, se pone en la piel del director de la escuela. La elección no es menor: en una historia donde los mayores suelen estar distraídos, la miniserie parece decidida a ponerlos bajo la misma lupa que a los adolescentes.

“El acoso digital extiende la exposición de las víctimas más allá del horario de clases: puede continuar en el hogar a través del teléfono y alcanzar a otras personas de la comunidad.”Alison Thornton

Lo que más me interesa de esta Carrie en particular es justamente eso, el modo en que la crueldad dejó de tener horario. En 1976, el baño de la escuela era el frente de batalla; en 2025, el baño sigue existiendo, pero se le sumó el grupo de WhatsApp del curso, la historia de Instagram que se vuelve viral y el mensaje directo que llega a las once de la noche. La propia Midthunder lo planteó en la promoción: el entorno de redes sociales cambia los vínculos entre los chicos y empuja sus decisiones hacia lugares que antes la pantalla grande no podía mostrar.

Lo que dijo el elenco y por qué importa

Entre las declaraciones que más me quedaron resonando, una me parece clave: Lillard sostuvo que la extensión de la miniserie le permite al reparto tomarse tiempo para explorar a los personajes y volver a escenas reconocibles, pero con un enfoque pegado a las experiencias de hoy. No es un dato menor. Tener ocho capítulos en lugar de dos horas de película habilita a detenerse en la cocina de la casa de Chris, en la oficina de la directora, en el pasillo donde una profesora decide mirar para otro lado. Totah, por su parte, contó que pudo trabajar capas de su personaje que en versiones anteriores habían quedado más escondidas, y Thornton habló de buscar las motivaciones detrás de la crueldad de Chris en lugar de quedarse en la superficie de la villana. A mí eso me dice que Flanagan no viene a repetir la postal del balde de sangre en el baile de egresados, sino a preguntar otra vez, con paciencia de serie larga, cómo se construye ese tipo de violencia entre adolescentes y qué hacen los adultos mientras tanto. Lo confieso: lo voy a mirar, porque la última vez que sentí que una Carrie me interpelaba de verdad fue en una sala de cine, y ya va siendo hora de ver qué dice esta historia en una época donde el acoso no se apaga cuando suena el timbre de la escuela.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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