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Una cinta de asfalto de 750 kilómetros que une lagos, pueblos y la Cordillera: así avanza el corredor bioceánico neuquino

Tres pasos internacionales hacia Chile entran en obras o se terminan de pavimentar entre marzo y 2028. Te cuento qué cambia para el norte y el sur de Neuquén, qué rutas quedan conectadas y por qué este corredor paralelo a la ruta 40 y a los Andes empieza a tomar forma de circuito turístico.

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Andrés AguilarTurismo · 27 DE AGO DE 2026 · 4 min de lectura

Les cuento de primera mano lo que se viene en el oeste neuquino, y créanme que es una de esas noticias que a los que nos gusta manejar por la ruta nos cambia el calendario. Un corredor vial de 750 kilómetros corre paralelo a la Cordillera de los Andes y a la ruta 40, con una misión bien concreta: enlazar 20 pueblos, 20 lagos y todos los pasos internacionales que conectan a la provincia con Chile. Hoy son tres los pasos pavimentados, y el plan ya tiene en carpeta otros tres para sumarse.

Lo más inmediato llega en marzo, y conviene anotarlo. El paso Pichachén, en el norte neuquino, inicia obras ese mes. El mismo marzo se completa la pavimentación del paso Mamuil Malal. Y el tercero, el Hua Hum, queda programado para 2028. Entre los tres, el gobierno provincial maneja más de 200 kilómetros de rutas nuevas para cerrar el tramo bioceánico, con financiamiento confirmado y licitaciones en marcha.

Pichachén: el paso del norte que dejó de ser una idea

El Pichachén es la puerta de entrada al norte de Neuquén desde la región chilena del Biobío. Hasta ahora circulaba sin pavimento, y el gobierno provincial lo bautizó como aquel paso olvidado. Con las obras, la idea es convertirlo en una realidad funcional: no sólo se asfaltará la traza, sino que también se intervendrá la aduana. Para dimensionarlo, piensen que del lado chileno los gobernadores neuquinos suelen referirse a esa franja como quizás la zona con más progreso del interior de Chile, lo que abre una conexión directa con el desarrollo productivo del Biobío.

Mamuil Malal y Hua Hum: el sur también entra en juego

En el sur de la provincia, el Mamuil Malal cierra su pavimentación en marzo, y eso lo deja listo para sumarse al circuito. El Hua Hum, en tanto, es el último eslabón del paquete y tiene fecha estimativa para 2028. Cuando los tres estén habilitados, el corredor de 750 kilómetros quedará operativo de norte a sur, en una continuidad que acompaña a la Cordillera y que, en su extremo oriental, se conecta vialmente con Río Negro, La Pampa y Buenos Aires.

  • Pichachén: inicio de obras en marzo, con intervención en la aduana del paso.
  • Mamuil Malal: finalización de la pavimentación en marzo.
  • Hua Hum: pavimentación programada para 2028.
  • Más de 200 kilómetros de rutas nuevas para completar el corredor bioceánico.
  • Conexión con Río Negro, La Pampa y Buenos Aires en el extremo oriental del trazado.

Si me preguntan a mí, lo que más me emociona de este proyecto es el corte humano: pueblos que durante décadas miraron a la Cordillera sin poder cruzarla con un vehículo propio van a quedar a horas de un paso fronterizo formal. Y para los que viajamos seguido por la zona de los lagos, la promesa es concreta: un mismo corredor une Junín de los Andes, San Martín de los Andes, Villa La Angostura, Villa Traful y el circuito de los Lagos Correntoso y Espejo, entre otros, en una misma línea vial con la montaña como vecina permanente.

Para dimensionar los kilómetros: la traza completa ronda los 750 kilómetros de norte a sur, y las obras nuevas superan los 200. El paquete se completa con financiamiento ya confirmado, así que la expectativa oficial es que, más allá de los plazos, el corredor se consolide como una alternativa real a la ruta 40 para llegar a Chile.

Y ya que estamos hablando de andar por la cordillera, les dejo una recomendación bien terrenal. Cuando anden por San Martín de los Andes, dense una vuelta por El Boliche de Pepe, un clásico de la zona para comer cordero al asador y probar un buen Malbec neuquino. Si la ruta los lleva más al norte, hacia Junín de los Andes, paren en La Casa de Piedra: cocina de montaña, truchas y guisos que recompensan cualquier curva de la ruta 40. Y si cruzan al Mamuil Malal ya con el asfalto terminado, del lado argentino, en Villa Meliquina, el parador La Chacra sirve unas empanadas de ciervo que bien valen el detour de unos kilómetros.

¿Se suman a la lista de pendientes? Yo ya estoy armando el próximo viaje para pisar Pichachén ni bien larguen las obras, y después guardar el Hua Hum para cuando quede habilitado en 2028. Mientras tanto, lo dejo planteado: ¿cuál de estos corredores cordilleranos está en su lista de viajes pendientes?

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Andrés AguilarTurismo

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