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Voces de Santa Cruz

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Una ensalada de huevo sin papa, cremosa y lista en media hora: ideal para armar sándwiches con onda

Te cuento cómo preparar una receta bien simple, donde el huevo es el gran protagonista. La probás sobre tostadas, adentro de un sándwich o al lado de hojas verdes, y el resultado es una mezcla fresca, con cebollita, pepinillo y una salsa que te va a tentar.

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Andrés AguilarTurismo · 25 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

Soy Andrés Aguilar y hoy te traigo una de esas preparaciones que te sacan de apuro y, encima, quedan bien ricas. Estamos hablando de una ensalada de huevo sin papa, bien cremosa, con mayonesa y mostaza, que en Estados Unidos es un clásico de los sándwiches y de las guarniciones frías. La diferencia con la ensaladilla española que conocemos por acá es clara: acá el que manda es el huevo, y la papa ni aparece.

Para mí, lo lindo de esta receta es que es súper rendidora. Con pocos ingredientes te armás algo para rellenar varios sándwiches, para poner arriba de unas tostadas en el brunch o para llevar al trabajo en un taper. Y lo mejor es que la hacés en un rato: los huevos se cocinan en 10 minutos, después un ratito en la heladera y listo, a la mesa.

Lo que necesitás y cómo se divide la receta

  • Para la salsa: las yemas cocidas, mayonesa, un chorrito de vinagre y mostaza.
  • Para la mezcla: las claras picadas, cebolla morada cortada chiquita y pepinillos también picados.
  • Para terminar: cebollino fresco picado y sal y pimienta a tu gusto.

El primer paso es bien fácil: ponés los huevos en una olla con agua fría, llevás a hervor y los dejás cocinar 10 minutos. Después los pasás a un bowl con agua fría para que se enfríen bien, los pelás y separás las claras de las yemas. Acá viene la magia: las yemas las pisás con tenedor o, si te copás, las podés procesar, y las mezclás con la mayonesa, el vinagre y la mostaza hasta que te quede una salsita bien cremosa, amarilla y con buena pinta.

En otro bol picás las claras, la cebolla morada y los pepinillos bien chiquitos, los juntás y le volcás la salsa encima. Le sumás el cebollino fresco picado, un toque de sal y pimienta, y a la heladera por 15 minutos para que la ensalada se asiente y los sabores se saluden. Y nada más, mi amigo: ya tenés una preparación rendidora y sabrosa para usar en lo que se te ocurra.

Para presentarla te doy las opciones que recomienda la receta: la podés poner sobre tostadas, rellenar un sándwich de miga bien armadito o servirla al lado de unas hojas verdes, tipo rúcula o lechuga mantecosa. Si querés armar una mesa un poco más completa, sumale unas aceitunas condimentadas o una ensalada de pimientos como acompañamiento, que van divino al lado y le meten color al plato.

Ahora, si me dejás recomendarte un lugar para ir a comer algo rico en la zona, yo te diría que te acerques a cualquier confitería de barrio y te pidas un sándwich de miga con esta ensalada de huevo casera arriba, bien cargado, con un pancito crocante y un cortado al lado. Te juro que es una experiencia bien argentina y a precio módico, porque con esta receta te salen varios sándwiches sin gastar una fortuna. Probalo y me contás cómo te fue.

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Andrés AguilarTurismo

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