Miércoles, 9 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕

Voces de Santa Cruz

PortadaVida

Una madre caminó 15 kilómetros en la nieve y rescató a su familia varada en la cordillera neuquina

Sabrina Canepa dejó a su pareja y a sus dos hijos pequeños en la camioneta y atravesó a pie la ruta provincial 37 para pedir ayuda; la Brigada Rural llegó con vehículos 4x4 y los sacó a todos sin heridos

MM
Marta MansillaSociedad y salud · 9 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Me lo imagino como si lo estuviera viendo y se me eriza la piel: una sala de espera convertida en el living de una casa de Dique Luján, en Tigre, con el teléfono sonando y Sabrina Canepa (47) todavía con el frío metido en los huesos. Detrás de cada mensaje que manda hay una historia que, apenas a week ago, era un paseo soñado y se transformó en quince kilómetros de caminata sobre nieve, en plena alta cordillera neuquina, con dos criaturas y la camioneta enterrada. Por eso, cuando me senté a escribir esta nota, quise empezar por ahí: por la casa donde hoy, finalmente, se respira otra vez.

Lo que arrancó como una excursión para conocer el refugio de guardaparques del Cerro Wayle terminó, el lunes pasado, en cinco horas de incertidumbre total. Sabrina, su pareja Facundo Botner (43) y los chicos, de 9 y 3 años, habían llegado con su pick up Renault Alaskan hasta el ingreso del área. Lo que no habían calculado era que los bardones de nieve acumulados tras los temporales de fines de agosto iban a sepultar el vehículo en cuestión de minutos, dejándolos sin señal de teléfono y sin manera de sacarlo por sus propios medios.

La decisión que cambió todo

Allí, en ese punto donde la cordillera deja de ser paisaje y empieza a ser problema, Sabrina tomó una determinación que a mí, honestamente, me deja pensando un buen rato: dejar a Facundo y a los chicos al abrigo de la camioneta y salir a caminar ella sola. Recorrió unos quince kilómetros por la ruta provincial 37, siguiendo las huellas que la propia familia había dejado al entrar, en un trayecto que le demandó entre dos y tres horas de marcha sobre un manto blanco que, a esa altura del año, no da tregua.

Cuando finalmente pisó la ruta, pudo comunicarse con la Policía de Río Negro; la alerta se derivó a la Policía de Neuquén y de allí a la Dirección de Seguridad Alto Neuquén, en Chos Malal. Poco antes de las 14, la División Brigada Rural, a cargo del subcomisario Ricardo Ovadilla, salió hacia el cerro con vehículos 4x4.

“La encontramos en la ruta. Estaba en buenas condiciones físicas, aunque agotada por el duro recorrido. Nos comentó que andaban de turistas y que querían conocer el lugar de cerca.”Ricardo Ovadilla, subcomisario de la División Brigada Rural

Un final que pudo ser el peor y terminó siendo un alivio

Los efectivos siguieron viaje hasta el refugio, retiraron los bardones que bloqueaban la Renault Alaskan y liberaron el vehículo. A la familia no le hizo falta atención médica y regresó por sus propios medios hasta Chos Malal. El clima, esta vez, acompañó: sol, poco viento y buena visibilidad a lo largo de toda la jornada, una combinación que en la montaña vale oro y que, según me cuentan los que saben, no siempre se da.

  • Origen: la familia es de Dique Luján, partido de Tigre, y había viajado para visitar el área del Cerro Wayle.
  • Problema: la camioneta quedó sepultada por bardones de nieve tras los temporales de fines de agosto, sin señal de teléfono.
  • Decisión: Sabrina Canepa caminó unos 15 km por la ruta provincial 37 hasta conseguir señal y dar aviso.
  • Rescate: la Brigada Rural de Chos Malal llegó con vehículos 4x4, retiró la nieve y liberó el rodado.
  • Desenlace: la familia regresó sin heridos y sin necesidad de atención médica.
  • Recomendación: evitar caminos de montaña sin tracción 4x4 ni equipamiento adecuado, porque la nieve persiste en gran parte del trayecto.

Cuando terminé de chequear los datos, volví a pensar en Sabrina y en esos quince kilómetros que se guardó en las piernas para siempre. Desde los organismos de seguridad neuquinos insisten con algo que vale repetir: la montaña no es enemiga, pero pide respeto, vehículo preparado y, sobre todo, no subestimar lo que puede pasar cuando uno se mete en caminos donde la nieve manda. Sabrina, me imagino, hoy mira a sus chicos y todavía no termina de creer que todo haya quedado en un susto enorme; y eso, viniendo de quien caminó lo que caminó, es ya un final que festeja.

MM
Marta MansillaSociedad y salud

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo