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Martes, 6 de octubre de 2026
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Una noche de cuerpos grandes y memoria en el Cine Teatro Español

El Baile Infinito reúne a mayores de 60 años en una creación colectiva que se estrena el sábado en Neuquén, con entrada a cambio de un alimento no perecedero

MM
Marta MansillaSociedad y salud · · 4 min de lectura
Una noche de cuerpos grandes y memoria en el Cine Teatro Español

Me enteré de la función casi por casualidad, mientras esperaba el colectivo en una parada del centro, y desde ese momento la imagen no se me fue de la cabeza: un escenario del Cine Teatro Español lleno de gente grande, moviéndose con la libertad de quien ya no tiene nada que demostrar y, sin embargo, siente que todavía tiene todo por decir. Esa es, justamente, la promesa que trae El Baile Infinito, la obra que la Fundación BPN presenta este sábado 10 de octubre a las 21 en la sala de avenida Argentina 235, con una modalidad de acceso que me pareció de las más lindas que escuché en mucho tiempo: cada persona entrega un alimento no perecedero a cambio de su entrada, y lo que se junte irá a parar a las ollas de alguna organización comunitaria de la zona, un detalle que convierte a la noche en algo más que un espectáculo y la vuelve, también, un gesto de cuidado colectivo.

Para ordenar la salida y no dejar nada librado al azar, lo primero que hay que tener en cuenta es cómo y cuándo se retiran las localidades. La boletería del Cine Teatro Español abrirá sus puertas dos veces durante la jornada del sábado, de 10 a 13 por la mañana y de 18 a 21 por la noche, justo hasta el momento en que la sala se llene de butacas y de murmullos. El aporte es por persona, así que cada vecino que quiera sumarse tendrá que llevar su propio alimento no perecedero, sin importar si va solo, en pareja o acompañado por un grupo de amigos, porque la lógica es bien simple: una entrada equivale a un alimento, y el intercambio se hace en la puerta, con la misma sencillez con la que uno compra una entrada de cine un domingo a la tarde.

Una obra que nace de los recuerdos de sus protagonistas

Lo que se va a ver sobre las tablas no es una coreografía armada en un escritorio ni un montaje copiado de manual. La obra es una creación colectiva que fue tomando forma a partir de un taller del que participaron mayores de 60 años, convocados especialmente para poner el cuerpo, la voz y la memoria en movimiento. A lo largo de varias semanas, ese grupo trabajó con ejercicios corporales, improvisaciones y charlas donde cada uno fue sacando a relucir sus recuerdos, sus historias y esas experiencias de vida que muchas veces quedan guardadas en la mesita de luz o en el fondo de un placard, y que aquí se transforman en material de escena, en gestos, en pasos, en una forma de decir sin palabras lo que a veces cuesta poner en una oración.

La danza, en este caso, no busca la destreza técnica de un cuerpo de ballet ni la precisión de una compañía profesional. Lo que se propone es algo más profundo y, a la vez, más accesible: la exploración del movimiento, el reconocimiento del propio cuerpo a pesar de los años, de los dolores, de las rodillas que ya no responden como antes, y el derecho a seguir bailando como quien sigue cantando en la cocina. La puesta vincula lo artístico con lo comunitario, y por eso el resultado tiene esa textura particular que solo aparece cuando un grupo de personas decide hacer algo juntas, poniendo en juego lo que son y lo que fueron, y dejándose llevar por lo que todavía pueden llegar a ser sobre un escenario.

  • Fecha: sábado 10 de octubre.
  • Hora de la función: 21.
  • Lugar: Cine Teatro Español, avenida Argentina 235, Neuquén.
  • Entrada: un alimento no perecedero por persona.
  • Retiro de localidades: mismo sábado, de 10 a 13 y de 18 a 21, en boletería.
  • Organiza: Fundación BPN, con apoyo del Gobierno provincial y del Banco Provincia del Neuquén.

A mí, que vengo siguiendo estas movidas culturales hace años, me gusta pensar que en una ciudad donde tantas veces la oferta de teatro parece pensada para un público joven o para un circuito muy específico, aparece de tanto en tanto una propuesta que corre el eje y le devuelve el protagonismo a quienes, por edad o por costumbre, suelen quedar afuera de la conversación. El Baile Infinito es exactamente eso: una obra que se anima a poner en primer plano a un montón de vecinas y vecinos que todavía tienen ganas de subir a un escenario, de ser mirados y de mirar, y de recordarnos que la vejez no es una pausa sino un capítulo más, tan pleno como cualquier otro, de la vida.

Antes de cerrar la nota, me quedé pensando en lo que me dijo Lía, de 67 años, mientras hacía la cola en la verdulería del barrio, cuando le conté de qué se trataba la función: ella nunca fue al teatro de joven, dice que le daba vergüenza, y que ahora, a esta altura, lo único que le pide a una salida así es sentirse acompañada, pasarla bien y volver a casa con la sensación de que la noche le dejó algo en el cuerpo. Si El Baile Infinito logra eso, aunque sea por unas horas, ya va a haber cumplido con creces.

MM
Marta MansillaSociedad y salud

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