Veinte mil pececitos contra el dengue: la cruzada silenciosa que la UBA lleva a las casas
La Facultad de Agronomía entrega gratis dos especies nativas que devoran hasta cien larvas de mosquito por día y que ya están en piletas, bebederos y reservorios de todo el Conurbano y la Ciudad.

A la mañana, en un galpón del predio de Agronomía de la UBA, una fila de vecinos espera con bidones, baldes y hasta fuentes de cocina en desuso. Vienen buscando algo que no se compra en ninguna veterinaria: pececitos de agua dulce, criados en la facultad, que se llevan gratis a sus casas para soltar en piletas, bebederos de mascotas y cualquier cacharro donde el agua se quede quieta el tiempo suficiente como para que el Aedes aegypti deposite sus huevos. La escena, que se repite varias veces por mes desde 2022, sintetiza una idea simple y potente: poner a la fauna nativa a trabajar contra una enfermedad que el año pasado golpeó con más fuerza que nunca.
Madrecitas de agua, las aliadas inesperadas
El proyecto, impulsado por la Cátedra de Acuicultura de la Facultad de Agronomía (FAUBA), trabaja con dos especies autóctonas: Cnesterodon decemmaculatus y Jenynsia lineata, conocidas popularmente como "madrecitas de agua". Son peces pequeños, de pocos centímetros, que en condiciones de laboratorio llegan a comer hasta cien larvas de mosquito por día. Lo que los vuelve especialmente valiosos es justamente lo que los hace discretos: viven sin problemas en volúmenes chicos de agua y soportan climas templados, así que pueden quedar en reservorios domésticos sin grandes cuidados.
Yo los vi por primera vez en una charla barrial en La Matanza, donde una mujer llamada Marta, de 54 años, me contó que después de la última epidemia le daba miedo abrir el tanque del patio. Esta semana, cuando pasé a buscarlos por la facultad, encontré a Marta de nuevo, con un balde celeste y una sonrisa enorme: "Ya tengo mis pececitos, ahora me quedo más tranquila", dijo mientras acomodaba la bolsa con agua y oxígeno para el viaje de vuelta en colectivo.
“Son peces de fácil manejo y bajos requerimientos, que naturalmente están acostumbrados a vivir en ambientes reducidos. No son difíciles de criar o transportar, y la Cátedra los entrega a demanda a la comunidad.”Alejandro López, licenciado en Ciencias Ambientales y responsable del proyecto
La entrega es gratuita y abierta a cualquier persona, escuela u organización que lo solicite. Entre 2024 y 2025, el equipo repartió más de veinte mil ejemplares en la Ciudad y el Conurbano bonaerense, en el marco del programa de extensión UBANEX y en articulación con la Cooperativa de Recicladores del Oeste (RUO). La Legislatura porteña declaró la iniciativa de interés ambiental, un reconocimiento que llegó después de que vecinos y docentes empezaran a pedir los peces como quien pide turneros para castraciones barriales.
Cómo sumarse y qué tener en cuenta
- Solicitar los peces por mail a la Cátedra de Acuicultura de la FAUBA, indicando cantidad y uso previsto.
- Recibirlos en envases preparados por el equipo, con indicaciones de aclimatación.
- Colocarlos en piletas, estanques, bebederos de animales, tanques de agua o reservorios de difícil vaciado.
- No utilizarlos en piletas de natación tratadas con cloro o en aguas con detergentes.
- Mantener las medidas tradicionales de prevención: descacharreo, repelente y limpieza de rejillas.
La coordinadora del proyecto, Ana Paula Baldonedo, fue clara cuando le pregunté si el método alcanzaba solo: "Esta es una opción más dentro del manejo integrado, no reemplaza nada". La idea, insistió, es sumar herramientas y reducir el uso de químicos en lugares donde las fumigaciones no llegan o se vuelven contraproducentes. Para una franja de la población que vive con miedo al zancudo, sin embargo, la diferencia es enorme. Antes de irse, Marta me dijo lo que esperaba de esta primavera: "Que no haya que andar tapando todo con tela mosquitera y que mis nietos puedan jugar en el patio sin que yo les pase repelente cada media hora". Mientras acomoda el balde en el colectivo, uno entiende que la pelea contra el dengue se pelea también en la estación de colectivos, con un pez nativo viajando en una bolsa.
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