Ventas reales en baja y financiamiento más caro configuran un cuadro de consumo postergado en la Argentina
Los registros del IVA confirman una nueva contracción del comercio minorista; las tasas reales positivas encarecen préstamos personales y financiaciones, mientras la cantidad de empresas con irregularidades bancarias saltó 53% en un año.

Laura Ibáñez, Economía y empleo. La recaudación del Impuesto al Valor Agregado, considerada el indicador más cercano a la dinámica del consumo privado, volvió a mostrar una caída en términos reales durante el último mes, según los datos oficiales difundidos por la Administración Federal de Ingresos Públicos. La señal refuerza una tendencia que se sostiene desde hace varios meses y que coloca al comercio minorista en un terreno de contracción efectiva, sin que la suba nominal de los precios logre compensar el desplome en cantidades vendidas. En criollo: las familias gastan menos en volumen, aunque en la factura paguen cifras similares o superiores a las de un año atrás.
El fenómeno responde a dos factores que operan de manera simultánea sobre la decisión de compra de los hogares. Por un lado, los ingresos disponibles no terminaron de recomponerse al ritmo de la inflación acumulada, lo que limita la capacidad de adquisición de bienes durables y semidurables. Por otro, el costo del financiamiento se encareció de manera significativa, porque las tasas de interés reales se ubicaron en terreno positivo y desincentivaron el uso de la tarjeta de crédito, los préstamos personales y la financiación en cuotas sin interés.
El crédito que ya no alcanza
El encarecimiento del crédito no solamente golpea al consumidor final, sino que también afecta a las empresas, en particular a las pequeñas y medianas, que suelen financiarse con líneas de corto plazo y descubiertos bancarios. De acuerdo con los registros del sistema financiero, la cantidad de compañías clasificadas en situación diferente a la normal dentro del sistema bancario alcanzó las 58.982 firmas, lo que representa un incremento del 53% respecto del mismo mes de 2023. La suba de la morosidad empresaria traduce en los números el deterioro que los analistas venían describiendo en la calle: ventas más débiles y gastos financieros más altos erosionan los márgenes y postergan proyectos de inversión.
- Recaudación real del IVA en caída respecto de 2023, con descensos en segmentos vinculados al consumo masivo.
- Tasas de interés reales positivas sobre préstamos personales y financiaciones con tarjeta.
- Empresas irregulares en el sistema financiero: 58.982 firmas, 53% más que doce meses atrás.
- Mayor demanda privada de dólares frente a un saldo comercial acumulado de USD 29.132 millones en dieciocho meses.
La combinación de ventas deprimidas, financiamiento caro y creciente irregularidad empresaria configura un escenario en el que los costos del ajuste macroeconómico se perciben con nitidez en el mostrador, en la góndola y en el balance de las compañías. Para los analistas consultados por este medio, la pregunta clave pasa por cuánto tiempo más puede sostenerse esta presión sobre el bolsillo de los hogares antes de que el consumo encuentre un piso y comience una recuperación genuina, apoyada tanto en una mejora del salario real como en una baja sostenida del costo del crédito. Mientras tanto, el termómetro del IVA seguirá marcando el pulso de una economía que, por ahora, continúa enfriándose.
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