Lunes, 14 de septiembre de 2026
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Vojvoda se planta en Racing mientras el equipo se hunde en el fondo del Clausura

El DT confirmó que no se va pese a la derrota ante Huracán, los cantos que pidieron su renuncia y una racha que lo dejó último en la Zona B con apenas cinco puntos sobre 27.

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Ignacio VillarroelDeportes · 14 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

Otra vez sopló viento en contra en Parque Patricios y otra vez la Academia se volvió con las manos vacías. Racing perdió ante Huracán, el campeón del mundo Gustavo Quinteros le ganó la pulseada al chaqueño Juan Pablo Vojvoda, y el clima en el banco visitante se puso más pesado que el travesaño en una tarde de lluvia. Como si la derrota no alcanzara, desde afuera de la conferencia se escucharon gritos pidiendo que el DT pegue el portazo. Nada de eso pasó.

Vojvoda se paró delante del micrófono con la misma cara de alguien que sabe que le están quemando los papeles pero igual se ata los botines. Reconoció que el momento es bravo, pidió disculpas por los papelones recientes y descartó de cuajo cualquier renuncia. Lo dijo sin levantar la voz, casi en tono bajo, como quien sabe que las respuestas grandes se dan en la cancha y no en una sala de prensa.

“Quieren que abandone? Què abandone a mis jugadores? Yo no me siento que no sirvo. Siento que no gano partidos y me duele, pero no creo que no sirva.”Juan Pablo Vojvoda

Los números que arden

  • Racing ganó apenas uno de sus últimos nueve partidos, con seis derrotas en ese tramo.
  • Acumula tres caídas al hilo en el Clausura 2026 y cinco puntos sobre 27 posibles.
  • Está último en la Zona B y a ocho unidades de la zona de playoffs, con 21 todavía en juego.
  • En la Copa Argentina sigue con vida: en cuartos lo espera nada menos que Boca, en eliminación directa.

El chaqueño bancó al plantel de frente. No soltó nombres, no buscó excusas en el arbitraje, no tiró la pelota afuera. Se la quedó él, como debe ser cuando las papas queman. Eso, en una semana donde hasta el más pintado del plantel quedó en el ojo de la tormenta, no es un detalle menor. Es la diferencia entre un técnico que se borra y uno que se queda a dar la cara en medio del incendio.

El problema es que los muchachos de Vojvoda no levantan cabeza. La defensa sigue regalando pelotas paradas, el mediocampo pierde la bola como nenes en el patio de la escuela y el ataque, cuando aparece, llega con la luz apagada. Una sobre nueve, cinco puntos sobre 27, último en la zona. Los hinchas pueden pedir renuncia todo lo que quieran, pero la planilla no miente: este Racing necesita un milagro estadístico para meterse en la pelea grande del Clausura.

Mientras tanto, en el horizonte aparece el cruce copero con Boca, una de esas citas donde el papelón queda enterrado o se agranda hasta tapar una buena década. Ganar ese partido le compra aire a Vojvoda y le devuelve el alma al grupo. Perderlo, en cambio, vuelve a poner al chaqueño contra las cuerdas con la soga bien corta. La que viene, en Avellaneda, tiene que ser la del cambio de chip o el Pocho va a tener que empezar a pensar en mudanza.

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Ignacio VillarroelDeportes

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