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Martes, 20 de octubre de 2026
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Voces de Santa Cruz

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Casi diez cuadras de fila por cuarenta puestos: la postal del trabajo formal que el conurbano sigue esperando

Una distribuidora de Ezeiza desbordó todas las previsiones cuando miles de personas se agolparon desde la madrugada para conseguir un empleo registrado. El episodio reaviva el debate sobre la informalidad laboral que, según el INDEC, todavía alcanza a casi la mitad de los ocupados en el país.

HO
Hernán OyarzúnPetróleo y energía · · 3 min de lectura
Casi diez cuadras de fila por cuarenta puestos: la postal del trabajo formal que el conurbano sigue esperando

Apenas cuarenta vacantes. Y sin embargo, la fila superó las diez cuadras antes de las ocho de la mañana en Ezeiza, donde la distribuidora alimenticia Cabaña Santa Marta había citado a los postulantes en su sede de Reconquista 654. La escena, registrada por los propios, sintetiza una de las postales más crudas del mercado laboral argentino: la brecha cada vez más ancha entre la oferta de trabajo registrado y la demanda contenida de quienes llevan meses —en muchos casos años— afuera de cualquier convenio.

La convocatoria y la mecánica

La empresa había anunciado la búsqueda a través de sus redes sociales y pidió a los interesados presentarse con currículum impreso, documento de identidad y un formulario descargable. Para no dejar afuera a quienes no podían completar el trámite digital durante la madrugada, la firma aclaró que entregaría copias en papel en el lugar, con el objetivo de igualar condiciones entre todos los participantes.

La difusión corrió principalmente por Instagram y Facebook, y alcanzó no solo a vecinos de Ezeiza sino también a habitantes de Tristán Suárez, El Jagüel, Luis Guillón, Carlos Spegazzini y Esteban Echeverría. Algunos llegaron solos, otros en grupos, y varios relataron que esperaron durante buena parte de la noche anterior para asegurarse un lugar en la entrevista.

Quiénes se acercaron y por qué

“La primera oportunidad en blanco. Más que nada si no tenés el secundario completo o estás cursando.”Postulante de 18 años, con pasos por construcción, cocina y mecánica
  • Jóvenes de 18, 19 y 20 años en busca de su primer empleo formal, varios aún estudiantes.
  • Trabajadores con experiencia en atención al cliente, cocina, construcción y comercio que quedaron afuera del circuito registrado.
  • Personas con ingresos pero sin estabilidad: entre ellas una mujer con más de seis años de trabajo no registrado, que cobra cerca de 600.000 pesos mensuales y paga su propia cobertura médica.
  • Un hombre de 41 años, actualmente empleado, que concurrió en busca de un puesto "más estable".
  • Una estudiante de enfermería que necesita un sueldo para sostener la carrera.

Las pretensiones salariales quedaron a la vista del mismo modo: mientras un postulante de 18 años calculó que necesitaría cerca de 1.200.000 pesos mensuales para tener autonomía, otros mencionaron el salario mínimo o un monto que apenas les permitiera cubrir transporte, alimentos y servicios. La distancia entre lo que se ofrece y lo que se necesita para vivir volvió a quedar expuesta en la misma cuadra.

El dato de fondo

La escena no es aislada. De acuerdo con los datos del INDEC correspondientes al segundo trimestre de 2026, casi la mitad de los puestos de trabajo del país siguen sin registro, una fotografía que ayuda a explicar por qué una convocatoria modesta puede convertirse en una marcha silenciosa de la periferia del conurbano. Para Hernán Oyarzún, la postal de Ezeiza no hace más que confirmar que, mientras la informalidad su peso estructural, las empresas que ofrecen un puesto en blanco terminarán recibiendo colas de proporciones inesperadas —y que cada una de esas colas es, en definitiva, un indicador de cuánto falta para que el empleo formal vuelva a ser la regla y no la excepción en la Argentina.

HO
Hernán OyarzúnPetróleo y energía

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