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Voces de Santa Cruz

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Dos adolescentes, un campamento y un Dios que aparece a cantar: la historia de "La llamada", la ópera prima de Los Javis

La película que Macarena García, Anna Castillo, Belén Cuesta y Gracia Olayo llevaron a los Goya en 2018 nació de un musical que Calvo y Ambrossi estrenaron en un teatro de Madrid hace ya más de una década. Una comedia con canciones que todavía se siente fresca y que sigue interpelando a quien la descubre.

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Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · · 4 min de lectura
Dos adolescentes, un campamento y un Dios que aparece a cantar: la historia de "La llamada", la ópera prima de Los Javis

Te confieso algo antes de arrancar: la primera vez que escuché hablar de "La llamada" fue en 2014, en una sobremesa porteña donde alguien me dijo que había visto un musical chico en Madrid, en un teatro que no conocía, y que se había reído y había llorado como no le pasaba desde hacía mucho. La obra, me explicó, se llamaba igual que una película que todavía no existía. Aquel musical se había estrenado en 2013 en el Teatro Lara, estaba pensado para ocho funciones y el boca a boca lo había empujado a quedarse en cartelera. Cuando finalmente se convirtió en película, en 2017, terminó compitiendo por cinco premios Goya y ganó el de mejor canción original por un tema que Leiva compuso especialmente para la historia. Me pareció un recorrido tan improbable como bonito, y por eso me senté a revisitarlo.

La dirección estuvo a cargo de Javier Calvo y Javier Ambrossi, a quienes el público conoce simplemente como Los Javis, y esta fue su primera película. La idea de base es tan sencilla como efectiva: dos adolescentes llamadas María y Susana, integrantes de un grupo de reguetón que bautizaron Suma Latina, pasan el verano en un campamento cristiano de Segovia llamado La Brújula. Quieren divertirse, ensayar sus temas y pasar lo más inadvertidas posible frente a las monjas que organizan la vida del lugar. Hasta ahí, una comedia de verano. Lo que cambia la película es lo que le empieza a pasar a María: ve apariciones de Dios. A partir de ahí, la historia se mueve entre el humor, la música y una pregunta que a mí, te lo digo con toda honestidad, me sigue interpelando: qué lugar tienen nuestros deseos cuando el entorno nos dice que encajemos en otro molde.

Cuatro actrices para cuatro búsquedas

El elenco está encabezado por Macarena García, Anna Castillo, Belén Cuesta y Gracia Olayo, y cada una sostiene un pedazo distinto de esa pregunta. María, la protagonista, es la que ve a Dios y la que intenta entender qué le está pasando. Susana, su amiga, empieza a revisar las normas que organizan su vida, incluso las que ni se había dado cuenta que aceptaba. En el mundo adulto, la hermana Milagros, interpretada por Belén Cuesta, tiene escenas entrañables en las que se saca el hábito, se pone su ropa de siempre y se canta temas de Presentos Implicados frente al espejo, como si la fe y la nostalgia pudieran convivir en la misma persona. La hermana Bernarda, en cambio, aparece más apegada a las reglas, aunque también deja entrever sus propias contradicciones. Gracia Olayo, como la madre superiora, les pone a todas un marco que no siempre es fácil de llevar.

  • María (Macarena García): la adolescente que ve apariciones y empieza a preguntarse quién es en realidad.
  • Susana (Anna Castillo): su amiga en Suma Latina, que empieza a revisar las normas que aceptaba sin cuestionar.
  • Hermana Milagros (Belén Cuesta): la religiosa que se saca el hábito para cantar clásicos pop frente al espejo.
  • Hermana Bernarda (Gracia Olayo): la madre superiora, más apegada a las reglas, pero no exenta de dudas.

Lo que me gusta de la película, y te lo digo desde un lugar muy personal, es que no caricaturiza a nadie. Ni a las chicas ni a las monjas. Las dos partes del campamento tienen razones para ser como son, y la película se toma el tiempo de mostrarlo. Las canciones y los gags de comedia no están pegados de manera forzada: acompañan los estados de ánimo de los personajes y, en varios momentos, los empujan a decirse cosas que en diálogo les costarían mucho más. Por eso, cuando se repasan las cinco nominaciones a los Goya de 2018, incluida la de mejor canción original que sí se llevó, lo que se reconoce no es un despliegue de producción enorme, sino una idea muy bien contada con cuatro actrices que se entregan de cabeza.

Si nunca viste "La llamada" o la tenés pendiente, te la recomiendo sin dudarlo. No hace falta haber crecido en un entorno religioso para sentirse identificado: alcanza con haberse preguntado alguna vez si la vida que nos toca vivir es la que realmente queremos, o la que nos dijeron que teníamos que querer. A mí, que ya peino canas y que llevo años escuchando historias parecidas en mi trabajo, me sigue pareciendo una de esas películas que dialogan con un público de cuarenta, cincuenta o sesenta años con la misma naturalidad con la que lo hacen con adolescentes. Y eso, créanme, no es un dato menor.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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