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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Voces de Santa Cruz

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El deshielo que el destino cocinó despacio: Chaves y Zaira Nara vuelven a elegirse

Después de casi cuatro años sin verse, las modelos se reencontraron en un desfile, se abrazaron frente a las cámaras y se fueron juntas en una camioneta. Una reconciliación que no empezó en vivo, sino en el atelier de una diseñadora amiga.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · · 4 min de lectura
El deshielo que el destino cocinó despacio: Chaves y Zaira Nara vuelven a elegirse

En 2021, cuando la pandemia todavía mandaba y las redes sociales funcionaban como confessionario colectivo, dos de las figuras más queridas del espectáculo argentino dejaron de hablarse sin que nadie terminara de entender bien por qué. Eran amigas íntimas, comadres, confidentes: Paula Chaves y Zaira Nara habían compartido años de cumpleaños, viajes, pañales ajenos y sobrinos en común. Y de golpe, silencio. Casi cuatro años de silencio, que para los estándares del mundo del espectáculo equivalen a una era geológica. Por eso, cuando el jueves pasado se reencontraron frente a las cámaras durante un desfile, algo se reacomodó en el inconsciente colectivo del público vernáculo: la sensación de que algunas fracturas, con tiempo y con ganas, se pueden soldar.

Un encuentro con historia previa

La escena tuvo una coreografía inesperada pero muy de estas épocas: Chaves estaba siendo entrevistada en vivo cuando un periodista le hizo notar que Zaira estaba en el lugar. En lugar de esquivarlo, Paula lo recibió con naturalidad y dejó claro que la reconciliación no era un invento del momento, sino un proceso que ya llevaba recorrido. "Nos juntamos, hablamos, todo muy bien", resumió, y aclaró que aquel contexto no era el más apropiado para abrir una conversación profunda, aunque esa conversación, insistió, ya había tenido lugar. Esa frase, dicha con la calma de quien no necesita convencer a nadie, fue tal vez lo más elocuente de la tarde.

“No hay orgullo. No hay rencor. Hay mucho cariño y mucho amor.”Paula Chaves

Cuando Nara se sumó a la transmisión, el tono cambió hacia la complicidad sin escalas. "Nos amamos", lanzó ante la insistencia de las preguntas, y la frase sonó a verdad autant como a puesta en escena, que en televisión muchas veces son la misma cosa. Después vino un detalle que desarmó cualquier lectura calculada: Chaves le ofreció a Zaira acercarla en su camioneta hasta el auto, que había quedado estacionado a veinte cuadras por un operativo policial. Las dos, como si la escena fuera una sitcom, le ofrecieron al cronista "la exclusiva" del viaje compartido, en clave de humor fino. A veces los mejores momentos de la televisión argentina ocurren cuando los protagonistas se burlan del propio dispositivo que los contiene.

Los meses previos: el atelier como territorio neutral

Lo que se vio el jueves en realidad había empezado mucho antes, en un lugar que no era una redacción ni un set de televisión sino un atelier, esos espacios íntimos donde las mujeres argentinas van a probarse ropa y, de paso, a recomponer pedazos de su vida. Las dos coincidieron de manera casual en el taller de una diseñadora que las viste a ambas. "Hubo un acercamiento, a veces la vida te cruza en momentos puntuales. Fue lindo para las dos, hay mucho cariño", contó Nara en esa oportunidad. Chaves lo describió con una palabra que en su boca suena menos a cliché de lo que parece: "del destino". Y pidió, casi en clave de súplica amable, que los detalles quedaran reservados: "Es un tema nuestro y queremos preservarlo". En un país donde la vida privada se vive en formato de streaming, ese deseo de intimidad casi suena a acto de resistencia.

Por qué importa esta reconciliación

  • Porque durante casi cuatro años fueron uno de los distanciamientos más comentados del ambiente artístico local, seguido con lupa por fans y colegas por igual.
  • Porque demuestra que los vínculos fundados en la juventud y en la crianza compartida de los hijos pueden sobrevivir a heridas que parecían definitivas.
  • Porque eligió resolverse en cámara, sí, pero también eligió preservarse: hubo un abrazo, hubo una broma, pero no hubo un reality show.
  • Porque el público argentino, descreído y sentimental a la vez, necesitaba ver que dos mujeres conocidas pueden volver a quererse sin necesidad de un escándalo que las una.

"Está todo muy bien, por suerte", dijo Chaves antes de subirse a la camioneta con su amiga. Dos palabras, "por suerte", que condensan todo el alivio de quien sabe que las cosas podrían haber terminado de otra manera. A mí, que vengo siguiendo estas historias desde hace años, me quedó dando vueltas la imagen de esas dos mujeres saliendo juntas del desfile, sorteando un operativo policial, en una camioneta cualquiera, sin producción ni peinado de circunstancia. Hay algo en ese gesto pequeño, casi doméstico, que vale más que cualquier declaración épica. Quizás la vida, después de todo, sigue negociando sus reconciliaciones en los lugares más improbables: un atelier, un desfile, una camioneta. Y a veces alcanza con subirse y arrancar.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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