Huevos al plato en freidora de aire: la receta exprés que se cocina en siete minutos y sale como si estuviera al horno
Una preparación individual, con salsa de tomate, arvejas y jamón, que se programa a 180 grados y no necesita horno tradicional.

Te cuento algo que me cambió la rutina en la cocina: los huevos al plato ya no necesitan del horno encendido durante media hora. Con una freidora de aire, dos cazuelitas individuales y un poco de organización, tenés un plato caliente, vistoso y rendidor en cuestión de minutos. Lo mejor es que la yema queda cremosa y la clara, perfectamente cuajada, como cuando los hacía mi abuela en la fuente de barro.
Los tiempos exactos y la temperatura que propone la receta
La clave de esta preparación está en los números: 180 grados, siete minutos de cocción y dos minutos más de reposo una vez que se agrega el jamón. Son cuatro huevos en total, dos por cazuelita, sobre una cama de salsa de tomate que se cubre con arvejas y condimentos a gusto. La receta no precisa cantidades de tomate, arvejas ni jamón, así que ahí manda el criterio de quien cocina.
- Salsa de tomate distribuida en dos recipientes aptos para freidora.
- Dos huevos cascados por cazuelita sobre la base de tomate.
- Arvejas y condimentos a elección por encima.
- Cocción a 180 grados durante siete minutos.
- Fetas de jamón sumadas al finalizar y dos minutos de reposo fuera de la freidora.
Un detalle que me parece clave: el jamón no va a la freidora. Se incorpora cuando el equipo ya terminó su ciclo y se aprovecha el calor residual para que las fetas se ablanden y suelten su sabor. Esa pequeña pausa es la que marca la diferencia entre un plato correcto y uno realmente sabroso.
Con qué acompañar estos huevos para que sean una comida completa
La propuesta original suma papas al horno y pan de campo tostado, dos clásicos que bancan cualquier plato con huevos. Las papas dan cuerpo y el pan tostado sirve para rebañar la salsa y la yema que queda en el fondo de la cazuelita. Si te copa la idea de un menú más completo, podés sumar una ensalada verde bien fresca, con hojas de estación y unas gotas de limón, para cortar la cremosidad del plato principal.
Una recomendación con sabor argentino para cerrar el almuerzo
Después de tantos huevos, yema y jamón, nada mejor que cerrar con un buen postre de nuestra tierra. Yo te recomiendo pasar por una confitería clásica y pedirte un flan casero con crema y dulce de leche, o si andás por Buenos Aires, unas facturas de una panadería de barrio bien de barrio. Si preferís quedarte en casa, un buen café con unas galletitas de manteca también es una manera perfecta de bajar la comida y extender la sobremesa.
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