La canasta básica de los adultos mayores trepó a 2.090.646 pesos y dejó a la jubilación mínima otra vez lejos del umbral de subsistencia
Un relevamiento de la Defensoría de Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología calculó que cubrir salud, alimentos y vivienda demanda más de cuatro jubilaciones mínimas con bono. El rubro medicamentos, en soledad, ya iguala el haber más bajo del sistema previsional.

La radiografía que acaban de publicar la Defensoría de la Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología volvió a golpear contra el bolsillo de los adultos mayores: para sostener un mes sin sobresaltos, una persona jubilada necesitó en octubre 2.090.646 pesos, un 38 por ciento más que un año atrás y un 14,58 por ciento por encima de la medición de marzo. La cifra, construida sobre la base de consumos reales relevados en la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense, Córdoba, Rosario y Mendoza, deja a la jubilación mínima —que en octubre de 2026 se ubicará en 505.748 pesos con el bono extraordinario— muy por debajo de lo que el propio Estado reconoce como mínimo para vivir.
El dato más elocuente del informe no es la cifra de cierre, sino el desglose. Medicamentos y atención de la salud concentran 518.708 pesos del presupuesto mensual estimado, un monto que, considerado de manera aislada, ya supera los 505.748 pesos que cobrará el tramo más bajo del haber previsional aun con el refuerzo incluido. La sola cobertura de los fármacos y las prestaciones de salud de un adulto mayor se come, prácticamente, una jubilación mínima entera.
Tres rubros, dos tercios de la canasta
Al gasto en salud se le suman 457.742 pesos para alimentos y 364.969 pesos para vivienda. Esos tres capítulos —medicamentos y atención médica, comida y techo— reúnen 1.341.419 pesos, cerca de dos tercios de los 2.090.646 que componen el presupuesto total calculado por la Defensoría. El resto se distribuye entre transporte, servicios básicos, indumentaria, esparcimiento y otros consumos habituales, siempre con la ponderación específica que el organismo aplicó para reflejar los patrones de gasto de los mayores de sesenta años.
La metodología combina los lineamientos de la canasta familiar que publica el INDEC con ajustes propios para la población adulta mayor. En salud, el cálculo incorpora distintos medicamentos y los descuentos que rigen en farmacias según la obra social a la que esté afiliada cada persona. En vivienda, en tanto, se contemplan las tres situaciones más frecuentes: quienes son propietarios y afrontan expensas y servicios, quienes alquilan y quienes viven en una pensión, lo que permite abarcar condiciones habitacionales muy disímiles dentro de un mismo promedio.
Haberes que no alcanzan ni para los medicamentos
La distancia entre lo que entra y lo que se va se vuelve crudamente visible cuando se cruza la canasta con los haberes vigentes. La jubilación mínima con bono, que el organismo previsional confirmó para octubre, cubre menos de la cuarta parte de los 2.090.646 pesos que demanda el presupuesto. Las Prestaciones No Contributivas por Invalidez y Vejez se ubican en 375.023 pesos, y la Pensión Universal para el Adulto Mayor alcanza 418.598 pesos con refuerzo: en los dos casos, los montos quedan por debajo incluso del gasto en medicamentos y salud, que en soledad asciende a 518.708 pesos.
La fotografía que devuelve el relevamiento es la de un sistema previsional desfasado respecto del costo de vida real de su principal población beneficiaria. En apenas doce meses, la misma canasta pasó de 1.514.074 a 2.090.646 pesos, una suba acumulada del 38 por ciento que, a la hora de comparar, se traduce en una pérdida concreta del poder adquisitivo: con el haber mínimo de octubre, un jubilado puede pagar la medicación y, si le alcanza, un almuerzo; el alquiler, los servicios y el resto del mes quedan librados al colchón familiar, a un crédito o a la promesa de un próximo ajuste que vuelva a quedar corto antes de fin de año.
En qué se va el peso de la jubilación
- Medicamentos y atención de la salud: 518.708 pesos mensuales, el rubro más alto y por sí solo superior a la jubilación mínima con bono.
- Alimentos: 457.742 pesos, sostenidos por la suba de los productos de almacén y los frescos que la Defensoría sigue de manera periódica.
- Vivienda: 364.969 pesos, con propietarios, inquilinos y residentes en pensiones incluidos en la misma estimación.
- Servicios básicos, transporte, indumentaria y esparcimiento: el tercio restante, hasta completar los 2.090.646 pesos de la canasta de octubre.
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