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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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Voces de Santa Cruz

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La cuchara chica de Maru Botana que sacudió a MasterChef Celebrity

La pastelera quedó en el centro de la escena por el tamaño de sus bocados. La comparación con sus compañeros de jurado y la presencia de Dolli Irigoyen como invitada reavivaron un debate que ya recorre las redes.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · · 3 min de lectura
La cuchara chica de Maru Botana que sacudió a MasterChef Celebrity

A estas alturas, casi todo el mundo sabe que en 2014 MasterChef desembarcó en la televisión argentina con la idea de convertir la cocina en un espectáculo de fervor popular. Lo que uno no imagina es que, una década después, la polémica más encarnizada de una de sus temporadas con famosos se desate por algo tan elemental como el tamaño de la cuchara que se lleva un miembro del jurado a la boca. Y, sin embargo, eso fue exactamente lo que pasó con Maru Botana.

La cuestión es precisa: los seguidores del programa vienen señalando desde hace varios episodios que la cocinera degusta sus platos en porciones mínimas, tan chicas que difícilmente sirvan para formarse un criterio gastronómico serio. La comparación fue ganando cuerpo cuando otros integrantes del jurado, en especial Damián Betular, se mostraron dispuestos a probar cada preparación con una entrega mucho más generosa. Esa diferencia, que en cualquier otra edición hubiera pasado desapercibida, terminó convertida en tema caliente en redes sociales.

Una arveja dividida en cuatro

El punto de inflexión llegó cuando un panelista describió, en vivo, la diferencia de actitud entre Botana y el resto del jurado con una imagen tan gráfica como demoledora: describió una arveja partida en cuatro pedazos, de los cuales la pastelera comería apenas una fracción. La descripción corrió como pólvora por Twitter, por Instagram, por grupos de WhatsApp, y los comentarios se multiplicaron al ritmo de una sola pregunta: ¿alcanza eso para evaluar dignamente un plato? La respuesta colectiva fue un no rotundo.

Lo que empezó como una observación puntual se transformó en un debate con nombres y apellidos. La visita de Dolli Irigoyen como jurado invitada le dio a la discusión un paraguas concreto: varios usuarios empezaron a proponerla como reemplazante natural de Botana, argumentando que alguien con la trayectoria y la presencia de Irigoyen encarna mejor el perfil de quien se sienta en esa silla. La comparación entre ambas cocinando en pantalla no hizo más que alimentar esa corriente.

“Hay que comer de todo, para eso me pagan.”Damián Betular

La frase de Betular cayó como anillo al dedo en medio de la tormenta. Aunque la dijo mientras evaluaba el plato de la participante apodada la Negra Vernaci, a quien ella misma le había advertido que parte de la preparación estaba pasada de cocción, muchos televidentes la leyeron como una respuesta oblicua, casi transparente, a la actitud de Botana. Betular no la nombró, por supuesto, pero el subtexto se escribió solo.

El lugar de los próceres

Botana aterrizó en el jurado luego de la salida de Donato De Santis, y durante sus primeras emisiones su manera de probar los platos no había despertado mayores cuestionamientos. El cambio de clima llegó cuando la comparación con sus compañeros hizo visible un rasgo que antes pasaba inadvertido. Lo que se discute en las redes no termina de dirimirse en el plato: lo que está en juego es algo más delicado, que es la credibilidad de quien devuelve un veredicto. Si uno prueba apenas un bocado diminuto, ¿puede después sostener con autoridad que esa receta está bien salada, mal condimentada, mal texturada, mal cocinada? La pregunta incomodó a más de uno.

Las opiniones recogidas en redes sociales no equivalen, ni por asomo, a una decisión editorial sobre la continuidad de la cocinera en el ciclo. El programa es el que decide quién se queda y quién se va. Pero el volumen del debate instaló una pregunta incómoda que el envío tendrá que contestar de algún modo: qué espera el público de quien ocupa ese sillón. Porque una cosa es la cortesía y otra cosa muy distinta es la convicción con la que se prueba cada plato. Yo, modestamente, me quedé pensando todo el domingo a la noche.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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