Los bifes argentinos que se llevaron el oro mundial y dónde se pueden probar hoy en Buenos Aires
Cabaña Las Lilas ofrece en Puerto Madero el ojo de bife premiado en el Campeonato Mundial de Carnes 2026, a 87.000 pesos; el bife de chorizo, que obtuvo bronce, sale 6.000 menos. El otro oro nacional se exporta casi entero y no se consigue en el país.

Les cuento algo que me llamó la atención apenas lo leí: dos cortes argentinos se quedaron con el oro en el Campeonato Mundial de Carnes 2026, y uno de ellos se puede pedir tranquilamente en una mesa de Puerto Madero, a metros del río. Sí, está a la carta, con precio y todo, y cualquiera que se siente a almorzar o cenar puede comprobar por qué los jurados lo distinguieron por encima de muestras de otros diez países.
El corte que se llevó la medalla dorada en la categoría bife ancho a pasto se llama ojo de bife en la carta de Cabaña Las Lilas y cuesta 87.000 pesos. Quien atiende la cuestión desde el restaurante, Albino García, lo confirmó sin vueltas: los comensales pueden pedirlo y degustarlo en el local. La misma pieza obtuvo además una distinción de Excelencia en Sabor, un plus dentro del propio certamen.
Dos premiados en la misma carta, a 6.000 pesos de diferencia
En esa misma carta aparece otro corte argentino premiado, nada menos que con la medalla de bronce: se trata del bife angosto a pasto, que en el restaurante se sirve bajo el nombre bife de chorizo, y sale 81.000 pesos. Es decir, entre el oro y el bronce la diferencia es de apenas 6.000 pesos. Para el lector desprevenido, alcanza con mirar los nombres de siempre para identificar qué piezas fueron las reconocidas internacionalmente.
El otro oro, que casi no se come en Argentina
El segundo oro argentino llegó de la mano de Urien Loza, con un bife angosto alimentado a grano de un novillo Aberdeen Angus criado en la estancia Don Beto, en Salliqueló, provincia de Buenos Aires. La mala noticia para los argentinos amantes de la carne es que casi toda esa producción se exporta, así que es muy difícil encontrarla en un restaurante del país. Lo aclararon desde el propio establecimiento: lo que se produce allá afuera va, casi íntegramente, afuera.
El reparto de las cuatro medallas doradas quedó dos para Argentina y dos para Uruguay. El frigorífico Las Piedras se quedó con el oro en bife ancho a grano, también con un novillo Aberdeen Angus, y en bife angosto a pasto, en este caso con una vaquillona. Las categorías se evalúan por separado, según el corte y la alimentación que tuvo el animal.
Cómo se cocinaron los premios y dónde probar lo que se llevó el oro
La final del campeonato se hizo el 17 de septiembre de 2026 en el restaurante El Central, dentro del predio de La Rural, en Buenos Aires. Fue la segunda edición del torneo y compitieron muestras de diez países. Antes de la final, entre el 11 y el 13 de septiembre, se hicieron rondas de evaluación en más de veinte restaurantes y hoteles del país. Participaron alrededor de mil jurados: cocineros, sommeliers de carne, especialistas internacionales y consumidores entrenados para la ocasión.
El método fue bastante estricto: las piezas se identificaron con códigos y se probaron sin sal ni información sobre el origen. Los criterios que pesaron fueron tres y bien conocidos por cualquier amante del asado: terneza, jugosidad y sabor. Así, sin nombres ni marcas, los jurados eligieron lo mejor de lo mejor.
- Ojo de bife (oro en bife ancho a pasto): 87.000 pesos en Cabaña Las Lilas, Puerto Madero.
- Bife de chorizo (bronce en bife angosto a pasto): 81.000 pesos en el mismo restaurante.
- Bife angosto a grano de Urien Loza, estancia Don Beto: otro oro argentino, pero destinado casi por completo a la exportación.
- Final del Campeonato Mundial de Carnes 2026: 17 de septiembre de 2026, en El Central, dentro de La Rural, Buenos Aires.
Y ya que la nota pide un lugar para comer, me parece justo cerrar recomendando uno. Si la idea es aprovechar la excusa y sentarse a probar el ojo de bife premiado, Cabaña Las Lilas, en Alicia Moreau de Justo 880, en pleno Puerto Madero, es la posta. Alrededor, queda a pocas cuadras el paseo de los restaurantes sobre la calle Manuela Sáenz y la Reserva Ecológica, así que el plan se completa con una caminata por la costanera después del bifecito. Con esa carne, el resto del día casi que se acomoda solo.
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