Madonna vuelve a los VMAs después de 23 años y se planta en la cima de las nominaciones con Taylor Swift pisándole los talones
La reina del pop abrirá la gala del 27 de septiembre en el Peacock Theater de Los Ángeles, con Snoop Dogg como anfitrión. La cantante de "Confessions II" acumula 11 menciones, su récord personal en una sola noche.

Hay noches que el calendario de la música pop espera durante más de dos décadas, y la del domingo 27 de septiembre de 2026 promete ser una de esas: Madonna volverá a cantar en los Video Music Awards después de veintitrés años sin hacerlo, con una apertura que ya empieza a escribirse como uno de los momentos más comentados del año. La última vez que la reina del pop se subió al escenario de estos premios fue en 2003, en una actuación que todavía se recuerda por el vértigo pop de juntar a Britney Spears, Christina Aguilera y Missy Elliott sobre el mismo escenario, una postal que definió una época y que hoy funciona casi como una pieza de museo de la cultura MTV.
La gala se celebrará en el Peacock Theater de Los Ángeles, a partir de las 20.30, y marcará el regreso de la ciudad como sede después de nueve años: la última entrega en la meca del cine había sido en 2017. La conducción quedará en manos de Snoop Dogg, un anfitrión con pedigree dentro de la historia del premio, porque no es un visitante casual: se llevó tres estatuillas a su casa a lo largo de su carrera, acumula trece nominaciones y debutó como artista invitado en la edición de 1994, cuando todavía el photocall se llenaba de teléfonos Nokia y cámaras analógicas.
Las cifras que arman la pelea de fondo
La pelea de fondo, la que no se ve en el escenario pero ordena la conversación en redes y en los pasillos de la industria, es la de las nominaciones. Madonna llega con once menciones, su marca más alta en una sola edición, con candidaturas en Video del Año, Artista del Año y Canción del Año, además de categorías técnicas ligadas a la película de "Confessions II", su proyecto visual que vuelve a ponerla en la conversación del mainstream sin pedirle permiso a nadie. La artista acumula diecinueve victorias competitivas y, con esta nueva camada de menciones, se asegura un lugar central en la noche.
A sus talones viene Taylor Swift, con nueve nominaciones, en una pulseada silenciosa que también se juega en otro frente: la dirección. Swift estrenará durante la ceremonia el videoclip de "Patient Zero", un corto con Colin Farrell y Dakota Johnson que ella misma dirigió y que tendrá su première mundial en vivo. Además, recibirá una nueva distinción específicamente pensada para reconocer su labor detrás de cámara, un guiño de la academia hacia una faceta que la cantante viene cultivando con paciencia de orfebre. Ese reconocimiento la dejará con 31 premios en su haber, lo que la dejará en soledad en lo más alto del historial, ya que hasta esta edición compartía la cima con Beyoncé, ambas con 30 estatuillas.
El resto del reparto de candidaturas se completa con Bruno Mars, PinkPantheress y Zara Larsson, que suman cinco por artista, un cuadro que mezcla veteranos con nombres que hace apenas dos temporadas no existían en el radar masivo y que hoy pelean palmo a palmo con las leyendas. La programación, además, no se agota en los premios: habrá un Video Vanguard Award para Nirvana, un reconocimiento que llega con la banda ya convertida en piedra angular del rock alternativo de los noventa, y tributos a Dolly Parton, a cargo de Kacey Musgraves, y a George Michael, con RAYE, SOMBR y Teddy Swims compartiendo ese recuerdo.
Entre las actuaciones confirmadas figuran LISA, Gunna, Shaboozey, Sienna Spiro, GENER8ION y Yung Lean, una grilla ecléctica que mezcla pop, hip hop, country y electrónica, como corresponde a una ceremonia que se precie de medirle el pulso a la música de su tiempo. Mientras espero la transmisión, reconozco que me invade esa mezcla rara de emoción y vértigo que solo dan las noches largas de premiaciones: la sensación de estar a punto de ver a Madonna en el escenario otra vez, después de más de dos décadas, con la certeza de que lo que pase en ese Peacock Theater va a quedar archivado en la memoria colectiva de varias generaciones. Habrá que prepararse el café, acomodar el sillón y dejarse llevar.
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