Lunes, 28 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕

Voces de Santa Cruz

Portada — Vida —

Mover el cuerpo, mover el deseo: lo que la fisioterapia sabe sobre el ejercicio y la vida sexual

Una especialista en suelo pélvico explica por qué caminar, levantar peso y descansar mejor puede sumar bienestar en la intimidad, y por qué pasarse de rosca con el entrenamiento termina jugando en contra del libido

MM
Marta MansillaSociedad y salud · 27 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Me lo imagino en una sala de espera de algún consultorio de barrio, mientras la gente hojea revistas atrasadas y mira el reloj. Es ese tipo de conversación que empieza con un dolor de cintura y termina derivando en preguntas que hasta ahí nadie se había animado a hacer en voz alta. La fisioterapeuta especializada en suelo pélvico Erika Lydon propone algo que, sobre el papel, suena casi demasiado simple: empezar a caminar quince minutos por día y, desde ahí, ir sumando de a poco. La idea es elegir algo que agrade y que se pueda sostener en el tiempo, porque los beneficios de una rutina así no se quedan en las piernas: también pueden alcanzar la vida sexual.

Como referencia general, para la mayoría de las personas adultas, Lydon menciona la pauta clásica de reunir ciento cincuenta minutos de ejercicio aeróbico moderado o setenta y cinco minutos de actividad intensa por semana, sumados a dos jornadas de trabajo de fuerza. Pero la especialista aclara con cuidado: eso apunta a la salud general, no es un tratamiento para el bajo deseo ni garantiza cambios en el libido. La salud y el estado emocional de cada persona pesan tanto como el plan de entrenamiento.

Antes de empezar, atender las molestias

Antes de lanzarse a sumar ejercicios específicos, conviene prestar atención a las señales del cuerpo. Lydon recomienda consultar a un profesional de la salud o de fisioterapia de suelo pélvico si aparece dolor o si hay preocupación por el desempeño sexual. Esa musculatura sostiene estructuras de la pelvis y participa en la función sexual, pero no siempre necesita fortalecerse: a veces, justamente, necesita aprender a relajarse.

Los ejercicios de Kegel, tan populares como poco explicados, sirven en algunos casos y pueden aumentar la tensión en otros. Si los músculos del suelo pélvico permanecen contraídos o les cuesta soltar, las relaciones pueden volverse dolorosas en lugar de placenteras. Y hay un segundo aviso de la especialista que muchos suelen pasar por alto: entrenar demasiado, sin alimentarse bien ni permitirse una recuperación adecuada, puede terminar afectando el deseo. Cuesta decirlo, pero pasa: el cuerpo cansado no tiene ganas de nada.

  • Elegir una actividad que resulte agradable y posible de sostener en el tiempo, aunque sea una caminata de quince minutos.
  • Respetar la pauta general de ciento cincuenta minutos semanales de ejercicio moderado o setenta y cinco intensos, más dos días de fuerza, siempre como referencia y no como meta rígida.
  • Consultar a un profesional si hay dolor o dudas sobre el desempeño sexual antes de sumar ejercicios específicos.
  • Prestar atención al descanso y a la alimentación: sin recuperación, el exceso de entrenamiento puede jugar en contra del libido.
  • Evaluar los ejercicios de Kegel con un fisioterapeuta, porque no siempre conviene sumar tensión a una musculatura que quizá necesita aprender a relajarse.

Por qué moverse puede sumar en la intimidad

La explicación pasa por varios caminos que se cruzan. El primero es la circulación: Lydon señala que el trabajo aeróbico cuida al corazón y los vasos sanguíneos, y facilita que la sangre llegue a los órganos sexuales. Ese flujo interviene en la erección y también puede colaborar con la excitación y la función sexual femenina, un punto que suele quedar afuera de las conversaciones.

El segundo camino es el descanso y el manejo del estrés. La tensión acumulada puede apagar el interés sexual, mientras que el ejercicio ayuda a mejorar el ánimo y a relajarse. El entrenamiento con pesas, agregó la profesional, puede colaborar con procesos vinculados a la energía, el estrés y el equilibrio hormonal. Es decir: no se trata de un atajo, sino de una cadena de efectos que va desde el corazón hasta la cabeza, y desde la cabeza hasta la cama.

“Dormir mejor o sentirse menos estresado puede ocurrir antes que los cambios en la propia función sexual, y la constancia termina siendo más importante que la intensidad.”Erika Lydon, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico

Pienso en Beatriz, 52, que me cuenta en la cola del super que empezó a caminar después de años en sedentary mode y, de a poco, fue notando que dormía mejor y tenía más paciencia con los nietos. No habla de su vida sexual, claro, pero mueve las manos como si quisiera decir algo más. Cuando le pregunto qué espera de acá a unos meses, sonríe y se encoge de hombros: ojalá seguir teniendo ganas, dice. Y esa,, es la mejor síntesis de lo que Lydon plantea. El deseo no se entrena en serie como un bíceps: se cuida, se descansa, se alimenta y, sobre todo, se escucha.

MM
Marta MansillaSociedad y salud

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo