Paredes pica en punta: la Pulga quiere estar en el Maracaná y Arruabarrena ya le aflojó la mano
El capitán de Boca trabajó con pelota este sábado en el predio, a ocho días del desgarro, y el Vasco se le acomoda solo: perdió con San Pablo, puede perder a un titular y mira la tabla del descenso de reojo. La revancha del martes lo espera en Río.

Uno mira el reloj, ve que faltan menos de 48 horas para el vuelo a Río y piensa: este muchacho o se rompe o se rompe. Pero no, muchachos: el tipo se entrenó con botines, con pelota, hizo cambios de ritmo, frenó, dio pases y hasta se animó a un remate. Ocho días después del desgarro, Paredes se plantó en el predio como si la pierna derecha fuera de otro. Y eso, en la casa de Boca, no es un detalle menor: es una declaración de intenciones.
Porque la decisión final no la va a tomar el médico. La va a tomar él. Y el Vasco, en ese sentido, ya le viene haciendo el aguante sin querer: el viernes cayó 1-0 ante San Pablo en el Brasileirao, jugó con ocho titulares preservados porque tiene el descenso más cerca que la Copa, y encima puede perder a Paulo Henrique, el lateral derecho, por una molestia muscular. De ese lado de la vereda, las cosas no están como para ponerle trabas a un rival que, además, llega obligado a ganar.
El jefe se hace el duro y después transpira
Arruabarrena el viernes, en la conferencia, tiró la piedra y escondió la mano. Arrancó con cara de póker: de dónde sacan esas versiones, dijo, Leandro está en su recuperación, hay tiempos. Pero el tipo es técnico de Boca hace rato y sabe que a los jugadores como Paredes no se los contiene con un parte médico. Entonces se sinceró: de 1 a 10 está en 5, pero le erro un millón, habría que preguntarle a él cómo se siente, y acá lo tenemos, es complicado decirle que no. Traducción doméstica: si la Pulga se siente bien, juega. Y el sábado se sintió bien.
“De 1 a 10, está 5 puntos, pero yo no acierto nunca. Para nosotros, que lo tenemos ahí, es complicado decirle que no.”Rodolfo Arruabarrena, técnico de Boca
- Paredes trabaja diferenciado pero con pelota, botines y exigencia alta desde el sábado por la mañana.
- El parte médico inicial lo ubicaba entre dos y tres semanas afuera por el desgarro en el isquiotibial derecho.
- Boca viaja a Río el domingo y juega la revancha el martes, obligado a ganar para revertir el 1-0.
- Vasco puede perder a Paulo Henrique por una molestia muscular y llega con el descenso a tres puntos en el Brasileirao.
El club subió las fotos a las redes con un título que fue casi un guiño cómplice: Siguiente destino, Río de Janeiro. Los hinchas, claro, lo leyeron como confirmación antes de que nadie la confirmara. Porque el idilio de Paredes con la Copa ya tiene capítulo propio: cuando Boca gana algo importante, casi siempre está su huella. Y este equipo, hay que decirlo, sin el cinco de contención y enlace pierde media personalidad. Es el que marca el tempo, el que decide a qué ritmo se juega. Sin él, el Vasco puede correrlo de atrás todo el partido y sentirse cómodo.
La cuestión, entonces, no es si Paredes quiere estar. Eso ya está. La cuestión es si Boca está dispuesto a arriesgarlo en una serie que vale una final y en un escenario donde el club necesita poner la cara en el Maracaná, sin importar el resultado del Brasileirao ajeno. Arruabarrena lo dijo con todas las letras: llegado el momento, hablaré con él y la parte médica. El momento es ahora. La pierna, dicen, responde. El resto lo dirá la cancha.
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