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Martes, 13 de octubre de 2026
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Voces de Santa Cruz

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Rose Belmont toma el látigo: un nuevo capítulo de Castlevania llega en octubre

Una protagonista femenina, el París de 1499 como escenario y un sistema de progresión basado en cartas de tarot son las apuestas de Castlevania: Belmont's Curse, que sale el 15 de octubre para PS5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · · 4 min de lectura
Rose Belmont toma el látigo: un nuevo capítulo de Castlevania llega en octubre

En 1986, Konami presentó al mundo la primera entrega de Castlevania para la consola Famicom Disk System, y con ella nació una saga que durante cuatro décadas convirtió al látigo, la niebla y los pasillos góticos en una marca registrada del género. Casi cuarenta años después, la familia Belmont se expande con una heredera que hasta ahora no había tenido su propio juego: Rose, la hija de Trevor, el célebre cazavampiros de Castlevania III: Dracula's Curse. La nueva entrega, titulada Castlevania: Belmont's Curse, se estrena el 15 de octubre en PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC, y propone algo que la franquicia viene pidiendo hace rato: una protagonista con voz propia dentro del linaje.

La historia arranca en el París de 1499, apenas veintitrés años después de los acontecimientos que cerraron la trilogía original centrada en Trevor Belmont, Sypha Belnades y Alucard. La ciudad aparece atravesada por una oleada de criaturas monstruosas que emergen desde las sombras de callejones y catacumbas, y es allí donde Rose toma la posta. El estudio desarrollador la presenta como una joven cazadora con mayor libertad de movimiento y velocidad que sus antecesores, lo que se nota desde los primeros minutos de exploración: el desplazamiento de Rose se siente más ágil que el de sus padres y abuelos en el género.

El látigo como herramienta doble

El látigo sigue siendo el arma central, pero en Belmont's Curse cumple una función doble. Por un lado, mantiene su rol clásico en el combate contra no muertos y bestias; por el otro, sirve para balancearse y desplazarse por el entorno, una mecánica que recuerda a las versiones más modernas del género y que le da a Rose una identidad propia dentro del linaje familiar. Esa transición entre exploración y pelea es una de las cosas que hacen que el ritmo de la aventura se sienta fluido.

El esquema de exploración respeta la tradición Metroidvania: hay caminos bloqueados que se abren al conseguir nuevas habilidades, atajos que se revelan cuando se vuelve sobre zonas ya visitadas y desvíos que se transforman en recorridos más largos de lo previsto. El mapa está pensado para premiar la curiosidad, y uno de los placeres del juego es encontrar un acceso inaccesible durante un primer recorrido y regresar más tarde con las herramientas necesarias para abrirlo.

Arcanos, armas y reliquias

  • Los jefes derrotados quedan sellados en cartas de tarot y se transforman en habilidades, hechizos y acciones especiales para Rose.
  • Entre los enemigos principales aparecen figuras clásicas como La Muerte, Medusa y Carmilla, junto con rivales nuevos.
  • El arsenal de armas se divide en siete categorías, lo que permite variar el estilo de combate según la preferencia del jugador.
  • Las reliquias suman efectos ofensivos y defensivos que se pueden combinar para adaptar a la protagonista a cada encuentro.

La atmósfera de siempre, con algunos tropiezos

La dirección artística recupera la combinación de arquitectura gótica, oscuridad y elementos fantásticos que es sello de la franquicia. Las zonas tienen personalidad visual propia, desde los pasillos parisinos hasta las profundidades infestadas de criaturas. La banda sonora acompaña la exploración con temas que se sostienen en la memoria más allá de cada sesión, algo que los seguidores de la saga suelen valorar mucho.

En el debe aparece el backtracking, es decir, la mecánica de volver sobre caminos ya transitados. Volver sobre sectores conocidos es parte inevitable del género, y el juego lo aprovecha bien para habilitar atajos y descubrir secretos. Aun así, hay tramos en los que esa vuelta sobre lo ya recorrido pierde fuerza y la exploración puede sentirse estirada más de la cuenta, un detalle que no arruina la experiencia pero sí le baja un poco el ritmo en ciertos pasajes.

Después de varias horas con el juego en la mano, lo que más me llevo es la sensación de que la saga vuelve a confiar en su propia fórmula sin necesidad de reinventarla. Rose Belmont tiene el carisma suficiente para sostener una nueva generación de Cazadores, y la combinación de látigo, arcanos y exploración gótica sigue funcionando como el primer día. Como fan de la franquicia desde aquel cartucho gris de la Famicom, celebro que una mujer del linaje tome las riendas de la saga y lo haga con la elegancia, la oscuridad y el látigo que los Belmont vienen cargando desde hace casi cuarenta años.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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