Salarios privados registrados: la mejora del 9% o la caída del 3,6% depende de dónde se ponga la línea de largada
El poder de compra de los sueldos formales muestra señales opuestas según el mes de inicio del cálculo, mientras que los servicios y el transporte acumulan subas muy por encima del índice general. Los empleados públicos pierden en ambos escenarios y los informales recuperan desde niveles muy bajos.

Pagar la vivienda, los servicios y el transporte puede llevarse una parte mayor del sueldo incluso cuando el ingreso acompaña la inflación promedio. En la comparación que toma enero de 2024 como punto de partida, los precios acumulan un aumento del 234,7%, mientras que el rubro vivienda, agua, electricidad y gas trepa cerca del 530%. El transporte, por su parte, registra un incremento del 274%. Esa brecha ayuda a entender por qué una mejora salarial medida contra el índice general no se traduce necesariamente en más dinero disponible: el resultado para cada hogar depende también de cuánto destina a los gastos fijos y de cómo se distribuyen sus consumos.
Dos puntas de partida, dos resultados
Entre los trabajadores privados registrados, la variación del salario real cambia de signo según el mes que se tome como inicio. Hay una mejora del 9% cuando se excluye diciembre de 2023 y una pérdida del 3,6% cuando se lo incorpora al cálculo. Los porcentajes corresponden a una medición cuyo mes final no está especificado, por lo que no permiten describir por sí solos la situación salarial actual. La diferencia entre ambos escenarios responde al salto de precios de diciembre de 2023, cuando la inflación mensual llegó al 25,5%. Al incluir ese mes, el incremento acumulado de precios ronda el 320%, lo que licúa buena parte de los aumentos nominales que llegaron después.
Los empleados públicos presentan pérdidas de poder adquisitivo en los dos escenarios, con caídas reales de entre el 0,7% y el 16,5%. Para los asalariados informales, los datos del INDEC muestran mejoras reales de entre el 85% y el 115%. Ese grupo, que representa más del 44% de los asalariados, partía de ingresos muy deteriorados, por lo que los porcentajes expresan una recuperación desde niveles bajos y no pueden leerse como una situación de holgura.
Qué mide cada indicador
- El RIPTE mide remuneraciones brutas de empleados formales con más de 13 meses de antigüedad y excluye a quienes no cumplen ese requisito y a los no registrados.
- El Índice de Salarios del INDEC distingue entre empleo privado registrado, público e informal, lo que permite ver la brecha entre los tres universos.
- La evolución del sueldo tampoco describe por completo la situación laboral: el SIPA registra más de 240.000 puestos privados perdidos durante el período analizado, una dimensión que queda fuera de la comparación salarial.
La foto final, entonces, combina tres movimientos que van en direcciones distintas: los sueldos formales privados pueden mostrar mejora o pérdida según el mes que se tome como referencia, los servicios y el transporte pesan cada vez más en el presupuesto y el empleo registrado se contrajo. Para la próxima marea de negociaciones paritarias y revisiones, el foco estará puesto en si los acuerdos logran cubrir no solo el índice general sino también los rubros que más golpean el bolsillo de los hogares.
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