Viernes, 11 de septiembre de 2026
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Una caída en nieve polvo en el Cerro Bayo reabre el debate sobre cómo actúa un grupo cuando alguien se accidenta fuera de pista

El episodio involving al referente del snowscoot y el snowbike Mirko Luqe terminó sin heridos, pero dejó al descubierto por qué los protocolos de respuesta inmediata pueden salvar una vida cuando se anda por nieve profunda y terreno no balizado en la cordillera neuquina.

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Marta MansillaSociedad y salud · 11 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

La sala de espera del centro médico de Villa La Angostura estaba casi vacía aquella tarde de julio, pero igual permanecía en silencio, con esa quietud particular que solo se escucha cuando alguien del staff te cuenta, entre mate y mate, que un rider que se había caído en nieve polvo profunda en el Cerro Bayo había bajado por sus propios medios, golpeado, dolorido, pero entero. La escena resume, casi sin querer, lo que acaba de ocurrir en uno de los rincones más visitados de la cordillera neuquina durante la temporada alta de nieve, y al mismo tiempo abre una pregunta incómoda que los guías de montaña repiten cada año: qué hace un grupo cuando uno de sus integrantes se accidenta fuera de pista y la nieve, esa masa blanca tan amigable desde el lift, se vuelve una trampa.

El protagonista involuntario de la escena fue Mirko Luqe, un deportista argentino que se mueve como pez en el agua entre dos disciplinas todavía minoritarias pero en pleno crecimiento: el snowscoot y el snowbike, dos variantes del ciclismo de montaña adaptadas al manto blanco que combinan la geometría y el manejo de una bicicleta BMX con el deslizamiento propio del snowboard, ya que la rueda delantera se reemplaza por un pequeño esquí y la trasera por una tabla, lo que permite al rider maniobrar en pendientes empinadas y en nieve no compactada con una sensibilidad muy distinta a la del esquí tradicional.

Una aparatosa caída en nieve polvo y una salida que terminó bien

Luqe perdió el control durante un descenso fuera de pista en el Cerro Bayo, cayó varios metros por la pendiente y se detuvo varios metros más abajo, en pleno bosque y nieve polvo profunda, según relataron desde el propio entorno del deportista. Salió ileso y sin lesiones de consideración, lo que no quita que el episodio haya sido lo suficientemente serio como para que el grupo que lo acompañaba tuviera que poner en práctica, y en cuestión de segundos, los protocolos de respuesta ante una caída en terreno no balizado, esos pasos que en la mayoría de los casos se entrenan pero que casi nunca se quieren usar.

  • Detener el descenso de inmediato y no continuar la línea prevista por la pendiente.
  • Establecer contacto visual o verbal con el accidentado; si no responde, acercarse para evaluar su estado.
  • En nieve profunda, verificar que la víctima no haya quedado enterrada, ya que una persona puede asfixiarse en minutos si queda sepultada.
  • Revisar que el resto del grupo esté fuera de la zona de exposición antes de reanudar el descenso.
  • Llevar siempre detector de víctimas de avalancha (DVA), pala y sonda, y salir en grupos de al menos tres personas.
  • Informar a alguien en tierra el recorrido previsto y la hora estimada de regreso.
“Lo que más me preocupa cada vez que salgo con gente que conozco a la montaña es ese primer minuto después de la caída, cuando todavía no sabés si el compañero está entero, está enterrado o simplemente se está reincorporando, y la tentación de seguir bajando es enorme.”Carlos, 48 años, instructor de esquí fuera de pista en Villa La Angostura

Por qué el Cerro Bayo es escenario y advertencia al mismo tiempo

El Cerro Bayo, ubicado a pocos kilómetros de Villa La Angostura, ofrece zonas habilitadas para esquí y snowboard con patrullaje y señalización, pero también abraza amplias áreas de nieve virgen a las que acceden riders y esquiadores con experiencia suficiente como para manejarse fuera de los límites controlados, lo que convierte a la montaña en un escenario ideal tanto para disfrutar como para cometer errores que, en nieve polvo profunda, se pagan caros. Por eso, para quienes planean una salida de este tipo, las recomendaciones estándar que repiten los guías coinciden con las que enumera cualquier manual de seguridad en terreno no balizado: no salir solo, no salir sin equipo básico de rescate, y no salir sin haberle contado a alguien en tierra adónde se va y a qué hora se vuelve, porque la diferencia entre un susto y una tragedia suele estar en esos detalles mínimos que parece que no importan hasta que, de repente, importan muchísimo.

Carlos, el instructor de Villa La Angostura que conoce el cerro como la palma de su mano, me dijo antes de cerrar la charla que lo que él espera cada vez que acompaña a un grupo fuera de pista es algo tan sencillo como indispensable, y lo dijo con esa mezcla de cansancio y cariño que solo tienen los que trabajan en la montaña hace décadas: espero que cuando alguien se caiga, el resto del grupo se quede quieto, mire hacia atrás y piense primero en el compañero antes que en la línea que tenían pensado bajar, porque la nieve polvo no avisa, y la próxima vez que nos toque puede no terminar tan bien como esta.

MM
Marta MansillaSociedad y salud

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