Viernes, 25 de septiembre de 2026
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Voces de Santa Cruz

Una serie que canta lo que Zoey no se anima a decir

Entre comedia, romance y fantasía, La extraordinaria playlist de Zoey convierte las emociones más escondidas en escenas musicales que recorren dos temporadas y convocan a The Beatles, Queen, Bowie y Taylor Swift, entre otros.

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Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · 25 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Les cuento de entrada un dato que a mí siempre me engancha: esta serie arrancó en el 2020 y sólo duró dos temporadas, lo justo y necesario para contar una idea que, a primera vista, parece imposible de sostener —que una chica común y corriente empiece a escuchar los sentimientos más íntimos de la gente que la rodea transformados en canciones—. La premisa suena a disparate, pero termina funcionando, y eso, viniendo de alguien que mira bastante televisión, ya es mucho decir.

La protagonista se llama Zoey Clarke y trabaja en una oficina en San Francisco, rodeada de compañeros con los que comparte cafés, reuniones eternas y chistes internos; el escenario es ese típico piso con ventanales, plantas artificiales y un cartel luminoso donde todos entran y salen apurados, ese pequeño universo donde uno termina pasando más horas que en la propia casa. Lo que nunca imaginó es que, después de un episodio raro que no spoileo porque vale la pena descubrirlo, su mundo se abra de una manera insólita: cada emoción que esconden sus amigos, sus jefes, su familia y hasta el quiosquero de la esquina se le presenta como un número musical, con orquesta incluida, coreografía y letra.

Un repertorio que cruza generaciones

  • The Beatles, para esos momentos en los que el pasado vuelve con fuerza y la melancolía se vuelve casi inevitable.
  • Queen, cuando la grandilocuencia emocional pide estribillos que se escuchen a todo volumen.
  • Cyndi Lauper, que aparece justo cuando el desamor necesita un poco de color y desparajo.
  • Taylor Swift, para las heridas recientes que todavía están frescas y piden ser puestas en palabras.
  • Billy Joel, en las escenas donde la nostalgia se mezcla con el barrio, la familia y las cosas simples.
  • David Bowie, reservado para los giros inesperados y los cambios de identidad que experimentan varios personajes.

Lo interesante es cómo la serie usa esas canciones no como adorno, sino como una vía para decir lo que los personajes no se animan a decir en una conversación normal. Hay escenas donde un padre le esconde a su hija un diagnóstico médico y en lugar de un diálogo dramático lo que estalla es un tema de los ochenta interpretado a todo trapo en la sala de estar; hay otras donde un jefe que parece insoportable termina cantando, en pleno ascensor, lo mucho que valora a su equipo. A mí, que vi la serie de un tirón un fin de semana lluvioso, me pasó algo curioso: terminé mirando mis propias relaciones con otros ojos, preguntándome qué canción sonaría si alguien pudiera leer lo que callo.

Sin embargo, y esto me parece justo decirlo aunque la propuesta sea original, la habilidad de Zoey no la convierte en una especie de emocional: a veces saber qué siente el otro no sirve de nada, porque acompañar a alguien desde el dolor o desde el miedo requiere algo más que información, requiere presencia, paciencia, y a veces simplemente quedarse callado en el momento justo. Esa es, para mí, la parte más honesta de la serie, la que le saca el brillo de fantasía y la vuelve profundamente humana.

Amor, familia y despedidas

A lo largo de los episodios se cruzan romances, amistades, conflictos laborales y, sobre todo, el peso enorme de los vínculos familiares, con ese temor clásico a perder a alguien querido y con la dificultad de saber qué decir cuando un ser cercano atraviesa un momento oscuro. La extraordinaria playlist de Zoey no esquiva esos temas: por el contrario, los pone en el centro y les dedica varios capítulos enteros, dejando que las canciones funcionen como puente entre lo que se siente y lo que se puede decir en voz alta.

Como serie musical, tiene sus limitaciones y uno puede discutir si los números están un poco sobreproducidos o si algún capítulo cae en el golpe bajo; pero el conjunto deja una pregunta que me sigue dando vueltas y que les traslado: a ustedes, ¿qué lugar les dan a las canciones cuando eligen una serie, son de los que esperan un musical para sentirse cómodos o prefieren que la música aparezca sólo como fondo?

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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