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Lunes, 19 de octubre de 2026
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En Boedo se cortó la racha: Oberá le ganó a San Lorenzo y se sacó la mufa de cuatro caídas

El conjunto misionero se impuso 78-73 como visitante, con Sansimoni como arma letal desde el perímetro en el complemento. El Ciclón, en tanto, acumula su segunda derrota seguida en la Liga Nacional.

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Ignacio VillarroelDeportes · · 3 min de lectura
En Boedo se cortó la racha: Oberá le ganó a San Lorenzo y se sacó la mufa de cuatro caídas

Dicen que el viento en Boedo siempre sopla en contra de los pronósticos. Anoche, también. Oberá Tenis Club se plantó en la cancha de San Lorenzo, se bancó los cachetazos del arranque y terminó festejando 78-73, un triunfo que le cortó de raíz una racha de cuatro caídas al hilo en la Liga Nacional. Para los misioneros, era literalmente ganar o seguir hundiéndose: finalmente, ganaron.

Un primer tiempo de rachas cortas y triples a granel

El partido arrancó con la visita más despierta. Barrales, de entrada, se enchufó desde afuera y los puso 14-9 rápido, como avisándoles a todos que el viaje a Buenos Aires no era de paseo. Pero San Lorenzo tiene un nombre propio cuando el equipo necesita respuestas: Leonel Schattmann. El escolta metió tres triples seguidos y le dio la vuelta al marcador en un abrir y cerrar de ojos: 18-16, parcial favorable al local que dejó al estadio contentísimo por unos minutos.

En el cierre del primer tiempo, Azpilicueta y Brocal aprovecharon sus viajes a la línea y Oberá se fue al vestuario al frente 46-44. Poco, pero justo: lo que necesitaba un equipo que venía de capa caída y necesitaba un motivo para creer.

Sansimoni toma el quite y Oberá se lleva elBotín

El complemento arrancó con San Lorenzo empujando. Penka Aguirre y Raynere Thornton se hicieron cargo del local y, con buenas intervenciones, dieron vuelta el resultado para poner el tablero 53-48 a favor del Ciclón. Hasta ahí, todo en orden para el dueño de casa. Pero Oberá no se fue abajo ni loco: ajustó en defensa, subió la intensidad y encontró en Bruno Sansimoni al jugador que necesitaba. El alero estuvo letal desde el perímetro, encestó los tiros que valían y le devolvió la ventaja a los misioneros, que pasaron al frente 59-55.

“Para nosotros esto es un envión anímico enorme. Veníamos de cuatro derrotas y ganar en una cancha como esta, contra un rival con jerarquía, nos llena de confianza para lo que viene. Supimos aguantar cuando más complicado estaba y cerrar el juego con cabeza.”Bruno Sansimoni, tras el triunfo

Final cerrado y un Ciclón que no levanta cabeza

El último cuarto fue palo a palo. San Lorenzo llegó a igualarlo en 69 y el final quedó abierto hasta los últimos minutos, con los dos equipos intercambiando golpes y al público de Boedo conteniendo la respiración. Pero en el rectángulo final, Oberá fue más sólido, administró la diferencia con criterio y cerró 78-73, con la sensación de que esta vez la suerte les sonrió un rato a ellos.

Para San Lorenzo, en cambio, es la segunda derrota al hilo: el viernes había caído ante Peñarol en el mismo escenario y anoche no pudo levantarse. Se acumulan las preocupaciones en Boedo: el equipo no encuentra regularidad y empieza a quedar lejos en la pelea arriba.

Lo que sigue y la pregunta del millón

La Liga Nacional no para. Este domingo, desde las 20.30, Regatas recibe a Olímpico en Corrientes en un cruce siempre picante. Y el lunes a las 21, Independiente de Oliva será local ante Lanús, en otro partido clave por la zona media de la tabla.

¿Puede Oberá sostener este nivel y empezar a escalar en la tabla, o lo de Boedo fue solo un resultado aislado y un espejito del viento? La respuesta, como siempre, la tiene la cancha. La que viene, en Misiones, con el público de Oberá empujando, puede ser la prueba de fuego para saber si esto fue un golpe de suerte o el punto de partida para un equipo que necesitaba aire a toda costa.

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Ignacio VillarroelDeportes

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