Jim Henson, el hombre que se negó a dejar morir al niño que llevaba adentro y cambió para siempre la televisión
El creador de los Muppets y figura clave de Barrio Sésamo y Fraggle Rock murió en 1990, a los 53 años, pero su filosofía sobre el humor, el absurdo y la ternura sigue siendo materia pendiente para la pantalla de hoy.

En 1954, cuando apenas tenía dieciocho años, Jim Henson se sentó por primera vez frente a las cámaras de un programa infantil con un par de títeres hechos en casa y la convicción, todavía sin nombre, de que la televisión podía ser otra cosa. A las tres semanas el ciclo fue levantado del aire, y esa primera aparición fugaz podría haber quedado como una anécdota menor en la biografía de cualquier titiritero con pretensiones. No fue el caso: esa experiencia fue el motor silencioso que, junto a Jane Nebel —su futura esposa y socia creativa— lo llevó a crear Sam and Friends, un ciclo nocturno de cinco minutos que funcionó como laboratorio de todo lo que vendría después.
Lo que vino después fue considerable. Los Muppets, Barrio Sésamo, Fraggle Rock y una serie de producciones que combinaron marionetas, humor absurdo y una ternura extraña, difícil de clasificar, que funcionaba tanto para los chicos como para los grandes. Recuerdo especialmente una imagen que aparece en casi todos los archivos sobre él: Henson manejando a la rana Gustavo en un set de El show de los Muppets, con los ojos achicados por la concentración y la boca ligeramente abierta, como si el titiritero y la rana fueran, por un instante, el mismo cuerpo. Esa escena, vista en blanco y negro en algún documental viejo, condensa bastante de su manera de entender la televisión: oficio artesanal, humor físico y la idea de que un personaje de felpa podía sostener una conversación filosófica sin que nadie se abochornara.
Una filosofía que se negaba a crecer del todo
Henson lo dijo en más de una entrevista y lo repitió hasta convertirlo en una declaración de principios: nunca dejó morir al niño que llevaba adentro. "La gente más sofisticada que conozco son todos niños por dentro", decía, y esa frase, lejos de sonar naíf, funcionaba como una toma de posición sobre qué tipo de historias quería contar y para quién. Su método de construcción de personajes respondía a la misma lógica: buscar un rasgo, una obsesión, una manía, y exagerarla hasta volverla divertida. "En lo que exagerás se vuelve divertido y la gente ve ese rasgo en sí mismos", explicaba.
“Absurdo es tomar lo que es realmente la vida y llevarlo a una abstracción que la gente reconozca.”Jim Henson
- La exageración como motor del humor: partir de una manía reconocible y empujarla al límite para que el espectador se ría y se reconozca al mismo tiempo.
- El absurdo como forma de verdad: usar la abstracción para mostrar la vida real, no para escapar de ella.
- La ternura sin ñoñería: sostener la emoción sin solemnidad, dejando que el personaje cargue con el peso de lo que se dice.
- El espectador como socio: tratar al público como alguien capaz de entender varias capas a la vez, sin necesidad de explicar el chiste.
Henson murió en mayo de 1990, a los 53 años, a causa de un choque tóxico originado por una infección bacteriana. Tenía una carrera en plena actividad y varios guiones sobre el escritorio. Su legado quedó consolidado en franquicias y personajes que Disney incorporó décadas después a su catálogo, y en producciones que siguen siendo referencia ineludible del género. Pero la pregunta que me hago, mirando atrás y mirando la pantalla actual, es si el formato que él construyó —esa mezcla improbable de humor desmadrado y profundidad— todavía encuentra aire en la televisión de hoy o si quedó convertido en una pieza de museo que recorre frascos.
Personalmente, cada vez que un programa infantil decide arrancar con un chiste para padres y termina funcionando también para los chicos, pienso en Henson. No porque él haya inventado la idea, sino porque fue uno de los pocos que la llevó hasta sus últimas consecuencias sin pedir permiso. Y ahí, en ese permiso no pedido, está el corazón de todo lo que construyó.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Adiós a la voz que nos enseñó a ser fuertes y amables: se fue Peter Cullen, el hombre detrás de Optimus Prime


Bridget Jones regresa casi 10 años después dispuesta volver a arrasar en taquilla y con Renée Zellweger
