Karol G desembarcó en el MetLife con un Tropitour que fue más que un show: fue una declaración de amor a sus raíces
La colombiana repasó dos horas de hits en Nueva Jersey, estrenó "BbY Wow" junto a Tainy, Judeline y Rusowsky, recibió a un mariachi integramente femenino y le rindió homenaje a Selena Quintanilla con la voz de Edward James Olmos como nexo narrativo.

Aquella noche del 2001 en que Karol G publicó su primer sencillo todavía era una adolescente que cantaba reguetón en su pieza de Medellín; casi un cuarto de siglo después, la misma artista llena estadios en Estados Unidos y cruza frontera con una gira que se llama Viajando Por El Mundo Tropitour y que pasó por el MetLife Stadium de Nueva Jersey con más de dos horas de música, fuegos artificiales y una puesta que mezcló pantallas, plataformas móviles y un guacamayo gigante que atravesó el campo de juego.
La primera de las dos funciones en el estadio de East Rutherford dejó una postal difícil de olvidar: la primera interpretación en vivo de BbY Wow, su flamante single, junto a Tainy, Judeline y Rusowsky, cuatro generaciones de productores y cantantes que se subieron al escenario para demostrar que el pop latino ya no le pide permiso a nadie.
Mariachis de guardapolvo bordado y un sombrero para Selena
El bloque dedicado a la música mexicana fue, a mi entender, el momento más emotivo de la noche. Una plataforma ascendió desde debajo del escenario con un conjunto de mariachis integrado íntegramente por mujeres, acompañando a Karol G en Ese Hombre Es Malo. Antes de empezar a cantar, ella explicó que el disco buscaba homenajear a la música latina y a los países donde se había sentido recibida; esa sola frase bastó para entender por qué había convocado instrumentistas mujeres en lugar de un mariachi tradicional.
“El disco buscaba homenajear a la música latina y a los países donde se había sentido recibida.”Karol G, desde el escenario del MetLife Stadium
La sección también incluyó Mamiii, otro himno pensado para corearse a los gritos. Más tarde, la artista apareció con un sombrero mexicano para cantar Alguien Que Te Amaba, un homenaje directo a Selena Quintanilla que funcionó como corazón simbólico del show: no fue un cover aislado, sino un reconocimiento a una cantora que cambió la historia y que sigue presente en cada paso que da la nueva camada de artistas latinas.
Una narrativa con Edward James Olmos de hilo conductor
La referencia a Selena atravesó toda la presentación y tuvo un detalle de producción que vale la pena destacar: Edward James Olmos —el actor que interpretó al padre de la artista en la película biográfica de 1997— participó mediante videos narrados que conectaban los bloques temáticos, como si se tratara de un relator que le iba contando al público qué significaba cada etapa de la gira.
La puesta combinó una escenografía de varios niveles inspirada en paisajes colombianos, pirotecnia constante y collares LED entregados a los asistentes, accesorios que se coordinaban con las canciones y los cambios de escena. Para Papasito, la cantante apareció sobre un guacamayo gigante; para Tropicoqueta, en cambio, se la vio rodeada de bailarinas con abanicos y una coreografía acompañada por bongós y maracas que hicieron crujir las tribunas.
El tramo de las despedidas y los hits que no pueden faltar
El segmento dedicado a No Me Arrepiento de Sentir Tanto arrancó con una grabación de la propia Karol G reflexionando sobre las emociones posteriores a una ruptura, y dejó una de las imágenes más poderosas de la noche: durante Te Llevo To', los seguidores levantaron globos azules iluminados que habían llevado como parte de una acción coordinada, tiñendo el MetLife de un azul eléctrico que parecía salido de una canción. En ese mismo bloque sonó Ahí, con la participación de Drake reproducida en una pista grabada que mezcló en vivo con su propia voz.
Salí del MetLife con la sensacion de haber asistido a algo mas que un concierto: haber estado en un acto de amor propio y de pertenencia, con una artista que se mezclar colombianidad, mexicanidad y sonido urbano sin pedirle perdon a nadie. Y, como me dijo un amigo en la tribuna mientras se acomodaba el collar LED todavia prendido, eso es algo que en 2001 nadie hubiera imaginado.
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